Saúl Alejandro Flores

Estimado lector he realizado una pausa respecto a la serie de colaboraciones en torno al proyecto de iniciativa de la Ley General de Aguas, tema que retomaré dentro de dos semanas, lo anterior, motivado por la insensatez y falta de compresión, o no sé si quienes vierten opiniones saben leer, entender o escuchar. Casi a diario encontramos personalidades que opinan de manera errática, lo más grave es cuando son titulares del ejecutivo, alcaldes o legisladores, o titulares de secretarías incluso hasta académicos. El cargo o responsabilidad que se tiene sobre sus hombros debería ser el motivante de la mesura y claridad, sin embargo, la realidad no es así.

Me referiré a dos temas que se relacionan con el sector agua, uno de impacto internacional y el otro local, ubicado en Aguascalientes. El primero referente al conflicto que se ha desatado principalmente en el Estado de Chihuahua con respecto al trasvase hacia los estados de la región como Nuevo León y Tamaulipas y el otro con el cumplimiento del Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales (México-Estados Unidos de América).

Vamos con los antecedentes del primer caso, el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales que en los Estados Unidos Mexicanos fue ratificado por el Senado mexicano en agosto de 1945. Los derechos de asignación para los Estados Unidos quedaron definidos en el artículo 4, del citado tratado. Las secciones de Estados Unidos y México de la Comisión Internacional de Límites han acordado a lo largo de la vigencia del tratado la realización conjunta de una investigación completa de la hidrología del río Bravo, antes de fijar los volúmenes de agua que legítimamente le corresponden a cada país. Debe considerarse que el escurrimiento virgen medio de los seis afluentes mexicanos aforados aproximadamente ha sido de 3,388 Mm3 por año.

Existe un antecedente como lo es el umbral para un ciclo de cinco años consecutivos con sequía es 16,940 millones de metros cúbicos. El tratado de 1944 asigna a Estados Unidos excedentes sobrantes de aguas no controladas (broncas) de los seis afluentes mexicanos aforados del río Bravo y de acuerdo con el mismo, México tiene derecho prioritario de asignación de agua de estos tributarios. El Tratado de 1944 define, implícitamente, sequía extraordinaria en estos afluentes, cuando el escurrimiento restituido quinquenal es menor que 14,753, 415 millones de metros cúbicos.

Posteriormente en el año de 1994 México y Estados Unidos firmaron un tratado por el cual ambos países se comprometían a la construcción de infraestructura hidrológica en ambos lados de la frontera y a proporcionar suministro de agua de un país a otro. Para cumplir este propósito se determinó que el río Colorado que nace en Estados Unidos, atraviesa México y desemboca en el Golfo de California, sería la fuente de abastecimiento a nuestro país. El río Conchos que nace en Chihuahua y desemboca en el río Bravo, dotaría de la cuota de agua que nuestra nación se comprometió a aportar a Estados Unidos. Estamos hablando de dos ríos que aunque tienen sus orígenes en los países por donde mayormente riegan sus cauces por medio del tratado se consideraron ríos internacionales. México aportaría 431,721,000 de metros cúbicos en ciclos de cinco años y a cambio recibiría 1,850 millones de metros cúbicos.

El umbral de la sequía ordinaria quedó definido implícitamente durante las negociaciones del tratado y este umbral corresponde al escurrimiento restituido quinquenal de 16,300.815 millones de metros cúbicos. Con los tres umbrales antes mencionados es posible clasificar las sequías en estos afluentes en extraordinaria, ordinaria y ligera. La severidad relativa es otro criterio para clasificar sequía con base a escurrimientos vírgenes.

La severidad máxima observada en el periodo de la investigación, en los seis afluentes aforados, fue de 2,186,585 Mm3, por lo que es posible hacer una clasificación de sequía con base a la severidad relativa que coincida con la anterior. Nos vemos la próxima semana concluyendo con este rubro y abordaremos el local. Recuerden que debemos emprender acciones tendientes para que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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