Organizar y darle viabilidad a la zona metropolitana que integran los municipios de Aguascalientes, San Francisco de los Romo y Jesús María ha sido una causa que se ha retrasado por décadas. Gobiernos estatales y locales de distinto origen político han coincidido en la necesidad de tener un programa transexenal que asegure programas armonizados, pero llegan al final de su gestión y dejan sólo algunos bosquejos de lo que podría hacerse.

Ya es tiempo que la planeación haga a un lado al narcisismo gubernativo y se encargue de presentar un programa global en que se fijen metas a corto, mediano y largo plazo y principalmente que esas acciones queden insertas en una ley para que su aplicación sea obligatoria en las siguientes administraciones.

Se debe evitar que suceda lo que registran zonas similares de la capital del país y el Estado de México, Guadalajara y Monterrey, por citar las más visibles, en donde se entreveran las obligaciones de varios municipios, pero hay momentos que aquello se vuelve ingobernable y que se refleja en la creciente criminalidad, porque aún cuando existe una coordinación entre las corporaciones policiacas no es suficiente para frenar el avance de la delincuencia.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer el resultado del Censo de Población y Vivienda 2020, publicados el martes 26 de enero, en que destaca que esta entidad registró 1 millón 425,607 habitantes, de los cuales 948,990 radica en el Municipio de Aguascalientes, por consecuencia absorbe la mayor parte del cuidado y el presupuesto estatal y exige mayor atención a las demandas, inquietudes y problemas que hay y que se conjugan con los de San Francisco y Jesús María, que paulatinamente ceden parte de su territorio para crear fraccionamientos donde residen capitalinos. Hay lugares donde los límites territoriales de un municipio y otro es una calle que se comparte entre sí y de ello el caso más evidente es la avenida Zaragoza.

Se tienen datos exactos del número de viviendas y sus habitantes, de edades, participación económica de cada uno, tasa de alfabetismo y analfabetismo, de las necesidades básicas de la población, sectores vulnerables, etc., lo que es un avance muy importante para el trabajo que deben realizar los profesionales de la planeación y que tenga que ver, entre otros aspectos, de la zona metropolitana para que se asegure un crecimiento ordenado entre los tres municipios, lo que evitará que la ciudad se convierta en una carga para los otros dos.

Cada Ayuntamiento que ha tenido la capital presentó estudios sobre lo que debería de ser un municipio organizado, pero hasta la fecha no pasa de ser un sueño, ya que por ejemplo de siempre se dijo que estaba vedado construir fraccionamientos al poniente, más allá del Río Pirules o San Pedro, al considerarse como una zona estratégica de recarga hidrológica, pero con el paso del tiempo se han autorizado asentamientos y lo mismo ocurre al sur, en la parte de Peñuelas, lugar en donde la mancha urbana avanza a pasos agigantados.

Se debe caminar hacia una acción concertada, en que la planeación domine los acuerdos, hacerlo ahora en que aún es posible, para heredar una región metropolitana habitable, segura, que permita a las próximas generaciones vivir en armonía y con mínimos problemas de lo que actualmente se tienen.

POCO AVANCE

Hace buen rato que se impuso en la ciudad capital el controvertido alcoholímetro, afirmándose que con este aparatito se reducirían los accidentes viales, pero la realidad es muy distinta, porque los sucesos no han cesado y en cambio ha servido para que la administración municipal haga crecer los ingresos que provienen de las sanciones económicas que se imponen a quienes se sorprende manejando no sólo en estado de ebriedad sino con aliento alcohólico.

También se dijo entonces que aplicar multas elevadas sería una forma disuasoria, al ser de 800 a 13,000 pesos, sin embargo no ha sido así, como se demuestra que durante 2020 fueron en total 107,726 infracciones, entre alcoholizados, por estacionarse en línea amarilla o en doble fila, por conducir a exceso de velocidad, por no respetar la luz roja del semáforo, por estacionarse sobre la banqueta y por usar el celular mientras se conduce, entre otros, además en el caso de los motociclistas por no usar el casco.

El propósito de mantener una vigilancia permanente en las calles es “para evitar los accidentes viales”, afirman en la dirección de tránsito o vialidad y ahora de movilidad, sin embargo éstos siguen ocurriendo en distintos puntos, casi todos ellos que dejan una estela de heridos o muertos y elevados daños materiales, lo que denota que la tarea de los ex tamarindos sería reducida, concretándose a recaudar y ante todo contribuir a engordar el cochinito del 22.

Aunque cada una de las infracciones que se levantan tiene sus signos, destaca aquella que refiere por manejar con aliento alcohólico, pese a que esto no significa que el conductor no sea capaz de dirigir bien. Alguien que viene de un convivio o simplemente que consumió una cerveza o una copa es lógico que tenga aliento alcohólico, pero no que esté ebrio, sin embargo para las autoridades es más que suficiente para que pague una multa, lo que en sí es un abuso, pero para esquilmar al ciudadano no hay límites y se inventa cualquier pretexto.

Se infracciona por utilizar el teléfono móvil o celular con el argumento que es un distractor, pero no se hace nada con los anuncios lumínicos que hay en las principales avenidas y puentes, que por lógica distraen ya que para eso están ahí, para que los conductores miren lo que aparece en la pantalla.

En enero de 2016, el articulista Salvador Soto publicó en El Universal sobre el primer amparo que se interpuso contra del Reglamento de Tránsito, al considerar el quejoso que se violaban 7 artículos constitucionales y varias leyes locales de la ciudad de México, considerándose al citado reglamento como “autoritario y altamente recaudatorio”.

Contrario a esa situación están las protestas que por distintos motivos tienen lugar en la gran urbe, basta que en una colonia no tengan agua para que los vecinos se planten en una avenida y no permitan el paso de los vehículos. Los últimos días la noticia recurrente ha sido los problemas que han causado hasta cuatro bloqueos al mismo tiempo en varios puntos, de ellos resaltan los que llevan casi a diario un grupo de ciclistas para protestar por los accidentes en que uno de los suyos resultó herido o muerto en un accidente, mostrando a la capital como una ciudad desordenada, sin ley, en donde los agentes de tránsito su única labor es desviar el paso vehicular pero no evitan que cientos de automovilistas se queden varados por varia horas, que en sí es una violación al libre paso de los ciudadanos.

Aquí no se ha llegado a esos extremos, pero las protestas crecen y si no hay solución a los múltiples problemas que presenta Aguascalientes no se dude que podrá llegarse a esos extremos.

CUIDADO ESPECIAL

La entrevista que sostuvieron por vía electrónica los presidentes de Estados Unidos y México atrajo la atención por lo que pudiera derivar y si se llegaría a un acuerdo o compromiso, pero todo se redujo a simples deseos. La petición  que hizo el gobierno mexicano para que su vecino le comparta parte de los millones de vacunas contra el coronavirus que tiene en su poder, no fue respondido por el mandatario demócrata, pero más tarde la Casa Blanca informó que por ahora no está en la disposición de compartir el inmunizante, con lo que el encuentro virtual fue de cortesía diplomática que en términos claros no significa gran cosa, principalmente para los mexicanos que tienen varios asuntos que esperan ser resueltos de manera bilateral- Queda en suspenso la actitud que adoptará EU con el caso de la industria automotriz mexicana, a la que los “primos” exigen que iguale salarios a los que pagan ellos, como parte del nuevo tratado comercial, lo que de aplicarse pondría en una situación difícil a las compañías asentadas en México.