Víctor Hugo Granados Zapata

¿Por qué deberíamos escuchar a las y los políticos hoy en día? Esta es una pregunta que se nos viene a la mente cuando vemos videos de candidatas y candidatos prometiendo soluciones milagrosas, leyendo sus anuncios por toda la ciudad y el día de las elecciones cuando debemos decidir por quién (o quiénes) votar. Cualquier razón ideológica puede ser viable, parte fundamental de la democracia es la libre difusión de las ideas, el debate, la crítica e, inminentemente, el conflicto. No todas las personas pensamos igual y es aquí donde entran estas figuras políticas a convencernos con sus alternativas de mejora o solución. Combatir la pobreza, mejorar los sistemas públicos, impulsar la generación de empleos, mejorar el tema de seguridad, etc; son algunos de los ejes que más suelen llamar la atención en los spots y en los anuncios, sin embargo, uno de los ejes más complejos (y quizás con mayor impacto) es el de la educación.

Hace unos días, Reforma publicó un reporte de encuestas que evaluaban la aprobación presidencial y del gobierno federal, donde pudimos observar que López Obrador estaba en los 60 puntos de aprobación en su segundo año de gobierno, una cifra desconcertante para muchas personas que usualmente criticamos las decisiones del gobierno federal. Para hacer un breve contraste, en el segundo año del sexenio de Enrique Peña Nieto, la consulta Mitofsky identificó que éste tenía 41 puntos de aprobación, Felipe Calderón 61 y Fox 54. Incluso el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) hizo pública una carta con todos sus líderes regionales y nacionales agradeciéndole al presidente su labor durante este último año de su administración, lo que nos lleva a preguntarnos ¿entonces vamos bien? Y lo que nos debe interesar aún más ¿la educación pública va en buen camino?

Es curioso que el SNTE se encuentre agradecido con el gobierno después de los brutales recortes para el próximo año que se hicieron en formación docente y en programas que incluyen un sobre sueldo para algunas y algunos docentes, como lo es el caso de las Escuelas Tiempo Completo. Su apoyo pudiera ser comprensible dada la reforma al artículo 3° constitucional en 2019, cuando se eliminó la “Reforma Educativa”, incluyendo al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (la eliminación de este último fue un error muy grave para la investigación en materia educativa), sin embargo, esta administración no ha hecho más que dejarle más tareas a las y los docentes desde que comenzó la pandemia (realizar las nuevas evaluaciones, adaptarse a nuevas tecnologías, buscar alternativas para hacer las clases más dinámicas y capturar la atención de las y los niños, etc.), así como también les quitaron presupuesto a las escuelas de CONAFE, quienes brindan educación a las comunidades rurales e indígenas más alejadas del país ¿cómo puede el SNTE aplaudir estas decisiones? ¿no les importan sus compañeras y compañeros afectados por los errores de la SEP y la Cámara de Diputados?

Por otra parte, el trabajo legislativo aquí en Aguascalientes en materia educativa tampoco fue un modelo a seguir. Cuando se aprobó la nueva Ley de Educación de Aguascalientes este año, se introdujo dentro del artículo 4° el famoso “Pin Parental”, un medio de censura en el que los padres pueden decidir si sus hijas e hijos pueden asistir a clases sobre temas de educación sexual, moral, etc. Este último es evidentemente inconstitucional, por violentar desde el derecho a la educación hasta el libre desarrollo de la personalidad, salud y libre expresión; y la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos interpuso una acción de inconstitucionalidad para que la Corte conociera de este caso (además, varias AC solicitaron amparos en contra de dicha Ley, en representación legítima de las y los estudiantes, y el Juzgado Primero de Distrito determinó como inconstitucional la aprobación de dicho Pin Parental). Lo anterior es muestra de cómo a nivel local también hemos comprendido un enfoque erróneo en la política educativa y también un lucro político sin vergüenza por parte del Congreso local, engañando a las familias y permitirles que violenten los derechos fundamentales de sus hijas e hijos para conseguir más apoyo en las siguientes elecciones.

No podríamos estar en un contexto más desalentador, tanto en lo local como en lo nacional ¿qué podemos hacer como ciudadanos? ¿cómo se puede confrontar al poder (tanto al estado como a los grupos de interés que lo rodean) para frenar la brutal afectación a la educación pública? Exponiendo los hechos y los datos duros. Compartir los estudios que se realizan desde la academia y los centros de investigación, analizar los reportajes y las evidencias que AC (que se encargan de analizar la educación) han publicado para enfocar en construir una agenda educativa sólida para exigir su cumplimiento a la clase política. Basta de continuar con políticas que surgen a partir de las ocurrencias del presidente o del legislativo (nacional y local). Ya no podemos dejar que la clase política nos llegue a convencer, ahora nosotros como ciudadanos debemos salir a demandar la mejoría en la educación (esto también como consecuencia de una oposición que habla mucho pero no propone nada). La brecha educativa sigue expandiéndose, los grupos políticos siguen su rol en defensa de pequeños grupos de interés, mientras la educación pública se hunde lentamente. Hagamos democracia por la educación y no permitamos que la clase política se salga con la suya.

 

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