Una mala herencia que dejó la invasión española fue la apropiación de tierras, que entonces eran usufructuadas por las tribus de aborígenes que moraban en la vasta extensión que hoy es la República Mexicana. En el caso de Aguascalientes, la historia señala que los chichimecas constituía un grupo “indomable” que combatió a los usurpadores, calificándolos estos de “sanguinarios”, lo que no podía ser de otra manera ya que los recién llegados les arrebataban sus posesiones y asesinándolos para quedarse con ellas. Una vez cumplido el hurto se dividieron las tierras y unos a otros se dieron títulos de propiedad, con lo que se consumó la rapiña más grande a todo lo largo y ancho del país. Así, en unas cuantas líneas, se escribió la tragedia que sufrieron los nativos de toda Mesoamérica.

Herederos de aquellos rapaces son los actuales invasores de espacios públicos y privados que luego fraccionan y venden, lo mismo que los constructores de fraccionamientos que en cuanto entregan las viviendas desaparecen, dejando a los colonos sin los servicios básicos (agua, limpia y seguridad, etc.) y de lo que las autoridades se hacen que la Virgen les habla, por lo que pasan muchos años para que se oigan sus reclamos.

Más de 250 colonias se encuentran en esa condición, que a decir de Armando Roque Cruz, secretario de Gestión Urbanística y Ordenamiento Territorial, Registral y Catastral, “regularizarlas no es fácil ni tampoco rápido, pues tienen un problema jurídico derivado de diversos supuestos, ya que no todos los asentamientos humanos son producto de acciones de vivales, aunque hay muchos de éstos”.

En función de lo que describe el título de la dependencia, si es de gestión urbanística, y no tiene capacidad para hacerlo por si misma, que realice el trámite ante el jurídico del municipio para que lo resuelva. Y si se trata de ordenamiento territorial, que también recurra a otra instancia que regularice todas esas posesiones.

En todas las épocas ha habido abusadores, desaprensivos y labiosos, que son expertos en engañar a las personas deseosas de tener un lote para edificar su casa. Prometen que en cuanto terminen de pagar recibirán las escrituras, lo que naturalmente no sucede al volverse ojo de hormiga.

El primer paso lo dieron al adjudicarse una extensión, luego la segmentaron y pusieron a la venta, que por lo regular lo hicieron “corriendo la voz” para evitar ser descubiertos (aunque esto es un decir, porque el “unto” permite que quien debe evitarlo se haga de la vista gorda). Los presuntos “dueños” de los lotes proceden a construir uno o dos cuartos para habitarlos de inmediato, lo que usualmente se conoce como “colonias perdidas”, que sin embargo no están perdidas puesto que están a la vista de todos, con centenares de familias, donde nacen y crecen los hijos sin ninguno de los servicios indispensables y que reciben como primera enseñanza saber defenderse de los demás, lo que genera hostilidad de unos y otros, cultivo natural para el pandillerismo del que ninguna autoridad acepta su responsabilidad.

El problema no es privativo de la ciudad de Aguascalientes ya que se vive en Jesús María y San Francisco de los Romo, que junto con la capital forman la zona metropolitana, pero también hay este tipo de situaciones en otras partes del estado.

Han transcurrido tres años de esta administración, lapso en que pudo haber logrado un avance sustancial, pero por lo visto este asunto se trasladará al siguiente gobierno, que a su vez hará otro tanto, mientras miles de colonos seguirán enfrentando los vaivenes de la vida.

VOLVER GRUPAS

En varias ocasiones se mencionó Con Usted que no habría revocación de la concesión del agua potable, no al menos en la pasada y actual administración municipal, por la simple razón que, en primer lugar, no hay recursos para indemnizar a la empresa francesa por cancelación anticipada, y en segundo, que si llega a su término el periodo del permiso (en 2023), ya estaría fuera de su tiempo.

El gobierno de la ciudad mantuvo su dicho que si no mejoraba el servicio se le daría las gracias, lo que le valió la felicitación de diversos sectores y que todos los medios le dedicaran amplios espacios ya que era la primera administración que amenazaba con ponerle el cascabel al gato, sin embargo su objetivo siempre fue político-electoral, por lo que una vez lograda la reelección en julio pasado se abrió de capa.

Se reconoce que para 2023 ya tendrá dos años de haber concluido el periodo constitucional y lo único que propone ahora es presentar el Plan Integral Hídrico que prevé la integración de un “consejo ciudadano” para que sea el órgano encargado “a través del tiempo”, de hacer cumplir el proyecto que se tiene en marcha, con el que se intenta “salvaguardar y garantizar la prestación del vital líquido con calidad, con infraestructura, con el reuso de las aguas”.

Lo que sale del guión es para qué inventar un consejo ciudadano si ya se tiene la Comisión “Ciudadana” de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Aguascalientes (CCPAMA, que puede desde ahora dedicarle el tiempo necesario a ese propósito, en lugar de seguir como vocero oficioso de Veolia.

Como parte de este plan para sensibilizar a la sociedad, de que el ayuntamiento hace algo, el director de CCAPAMA, Refugio Muñoz de Luna, aseguró que en lo que va del año, el sistema resiente más de 50 actos vandálicos “que representan millones de pesos gastados para sustituir equipamiento, componentes eléctricos e infraestructura en perjuicio de 30 mil personas en las colonias citadinas”.

Si es un servicio que aporta una firma particular, lo natural es que sea ella quien se denuncie los presuntos “actos vandálicos” y no al ente municipal, que por cierto hace trabajos paralelos a Veolia en cuanto a reparación y mantenimiento de la red con cargo al erario.

Asegura Muñoz de Luna que por esos “actos vandálicos” hay suspensión en el suministro de agua a los hogares, sin embargo es un problema que se resiente en varios puntos de la ciudad y no es algo reciente sino que tiene meses de quejas, debido a tandeos y carencias, pero siempre habrá manera de cargar culpas a otros cuando la obligación primaria, sea de Veolia o de CCPAMA, es tener el suficiente stock de bombas, cables y demás provisiones que se requieren para de inmediato llevar a cabo las reparaciones. El mejor ejemplo que sí se puede está en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que en un tiempo relativamente corto levanta los cables, coloca un nuevo transformador o un poste, como resultado que hay capacidad de atender cualquier eventualidad.

 

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