La posible salida de la empresa J.M. Romo de la zona central de la ciudad conllevaría implicaciones a nivel urbanístico y social. Este sector de la ciudad, que en los últimos 15 años ha ido quedándose deshabitado, ha sabido convivir con los vecinos del lugar, según lo expuso el presidente del Colegio de Urbanistas, Misael Herrera Rodríguez.

A pesar de la tragedia causada por el derrumbe de esta empresa hace 35 años, Herrera recordó que cuando J.M. Romo se instaló en 1935, la ciudad de Aguascalientes era nueve veces más pequeña que en la actualidad, y en ese entonces, este era el lugar más adecuado para ubicar una empresa de tal envergadura, en lo que antes eran las periferias de la ciudad.

Tras la tragedia de los años ochenta, Herrera indicó que hubo una transformación completa en la remodelación de la empresa, que ahora cumple con todos los criterios modernos de construcción, incluyendo sus cimientos.

De acuerdo con Herrera Rodríguez, uno de los grandes logros de J.M. Romo es que la mayoría de sus empleados no necesitan transporte corporativo, sino que llegan a su trabajo en transporte público. Además, se ha logrado controlar la convivencia entre la zona central y J.M. Romo, concediéndoles permisos especiales para circular con transporte pesado en ciertos horarios. «Por lo general, durante el día, no se ven tráileres entrando en J.M. Romo, por lo que la población en general no está al tanto de cuándo entra o sale un tráiler de la empresa. Dispone de espacio suficiente, ya que ocupa casi una manzana completa e incluso tiene un parque», añadió.

Herrera recordó que, en los últimos 15 años, el centro de la ciudad ha estado quedándose deshabitado y sin viviendas, situación que ha beneficiado a J.M. Romo, reduciendo la presión para su reubicación a la periferia. Esto ha generado un punto de apoyo para la zona y una buena convivencia entre los particulares, los propietarios y las personas que residen en este lugar.