Foto: Humberto Gitano González

En el marco de las festividades patrias, la Centenaria Plaza de Toros San Marcos de Aguascalientes vistió sus mejores galas para celebrar la tradicional Novillada Patria. Ante una entrada moderada, el coso aguascalentense presenció una tarde de contrastes, marcada por la inclemencia del tiempo, la entrega incuestionable de los espadas y la consagración con un indulto que puso en pie al respetable.
El festejo arrancó con la salida de Tricolor, de la ganadería de Palma del Río, para César Ruiz. El novillero local no dudó en recibir a su enemigo a porta gayola. Tras cumplir con garbo en el tercio de rehiletes -donde sufrió un rayón en el glúteo-, brindó su actuación a la afición y al matador Arturo Macías “El Cejas”. Ruiz inició su labor muleteril con doblones pegado a tablas, para después entregarse en los medios mientras la banda entonaba el pasodoble. La lluvia hizo su aparición con fuerza, pero Ruiz mantuvo la firmeza por el pitón derecho, rematando con sanjuaneras antes de dejar pinchazo y estocada para dar una merecida vuelta al ruedo.
En segundo lugar saltó al ruedo Libertador, también del hierro de Palma del Río, reservado para la gaditana Miriam Cabas. A pesar del torrencial aguacero, Cabas regaló tres verónicas de antología. El piso de la plaza, convertido en un lodazal, complicó el segundo tercio, dando un tremendo susto al banderillero Jesús de Nazareth. Con la sarga, Miriam toreó con un temple y un ritmo sobresalientes, desatando la entrega del tendido. En la suerte suprema, tras detenerse la lluvia, dejó un pinchazo y una estocada tendida; no obstante, el mal uso del descabello y dos avisos empañaron su labor, mientras el bravío novillo escuchó palmas en el arrastre.
El tercero de la tarde, Mexicano, correspondió al benjamín de la tercia, Isaías López. Tras dejar verónicas de antología y presenciar la recarga de su enemigo en varas, López brindó al público e hilvanó series por el derecho que calaron hondo. Tras sufrir un desarme y un susto por la seriedad del astado, se impuso clavando el ayudado en la arena para rematar con un desplante de torería, rodilla en tierra. La suerte suprema fue una auténtica odisea: tras un pinchazo y una aparatosa voltereta que lo dejó conmocionado, el terreno empantanado entorpeció sus esfuerzos con el descabello, hasta escuchar el tercer aviso entre división de opiniones.
La historia cambió en el cuarto con Patriota, para César Ruiz. Tras recibirlo a porta gayola con un farol de rodillas y lucir por caleserinas, Ruiz destacó en banderillas clavando al violín. Con la franela, comenzó con el péndulo en los medios ante un astado de gran calidad. Toreando despatarrado y sin el ayudado, conectó con la afición al compás del pasodoble. Tras cerrar por ajustadas manoletinas y sufrir una brusca voltereta, cobró una estocada caída de efecto rápido que le valió la única oreja cortada de la tarde.
Miriam Cabas enfrentó en quinto lugar a Caudillo. Tras un severo castigo en varas y un emotivo brindis a los médicos de la plaza, la española metió en la canasta al burel por el lado derecho. Con firmeza y temple, sometió las acometidas del novillo en una faena de altibajos. Malogró su trasteo con el acero al dejar una estocada tendida y media estocada en un segundo intento, escuchando un aviso y palmas.
El broche de oro llegó en el sexto con Morelos, del hierro de San Constantino, para Isaías López. El joven espada encendió la plaza desde el saludo capotero con faroles de rodillas, chicuelinas y una media verónica al ralentí. Tras la salida al tercio de los subalternos Kevin García y Carlos Vera, López brindó a su padre e inició una faena de ensueño. El astado jalisciense mostró una calidad, un recorrido y una transmisión excepcionales. Isaías corrió la mano por ambos pitones con hondura, armando la escandalera al son de Pelea de Gallos. El tendido, puesto en pie, clamó de forma unánime por el indulto, el cual fue concedido por la autoridad, coronando una jornada épica de torería y pasión.