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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La Justicia española confirmó la extradición del empresario Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México (AHMSA) a México, donde es reclamado por delitos de corrupción y blanqueo.
El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechazó, por unanimidad, el recurso de súplica que presentó Ancira contra el auto que acordaba su extradición a México, de acuerdo con la agencia EFE.
La decisión judicial, contra la que ya no cabe recurso, respalda la entrega del dueño de AHMSA al considerar que los hechos por los que se le persigue en México también son delito en España y concurre, por ello, el principio de doble incriminación.
Ancira, quien también tiene la nacionalidad estadounidense, fue detenido el 28 de mayo de 2019 en el aeropuerto de Palma de Mallorca (islas mediterráneas de Baleares) en cumplimiento de una orden de aprehensión emitida por México. Sin embargo, el empresario se negó a ser entregado.
El empresario ingresó a prisión al día siguiente por orden de Santiago Pedraz, magistrado de la Audiencia Nacional. En julio pagó una fianza de un millón de euros para abandonar la cárcel.

Cohecho y blanqueo de capitales
La justicia mexicana investiga cuatro transferencias económicas emitidas entre junio y noviembre de 2012 de Altos Hornos de México a la empresa Tochos Holding, vinculada con el ex director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, por 3.5 millones de dólares.
La investigación comenzó por una denuncia de Pemex relacionada con un supuesto sobreprecio de unos 500 millones de dólares en la venta de la planta de fertilizantes de Agronitrogenados en 2013 a esta empresa.
El auto judicial argumenta que Ancira cooperó en el blanqueo de capitales de Lozoya, “pagando por adelantado” para que cuando éste fuera director general de Pemex se procediera a la “adquisición de una empresa obsoleta e inoperativa por un precio tres veces mayor del que realmente vale en el mercado, perjudicando con ello, además, los intereses públicos”.
Los hechos investigados encajarían en España en delitos de cohecho, blanqueo de capitales, fraude o incluso en malversación de caudales públicos por lo que, según el tribunal, “refuerza la argumentación de la instancia de que no se vulnera el principio de doble incriminación”.
El tribunal descarta que los hechos hayan prescrito y la persecución política que alegaba la defensa de Ancira.