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‘Entonan’ en BC gira de AMLO

Rolando Herrera
Agencia Reforma

SAN QUINTÍN, BC.-La camioneta levantó polvo, y en medio de la nube, la gente se arremolinó con la esperanza de saludar al Presidente Andrés Manuel López Obrador, entregarle una petición o, con suerte, tomarse una fotografía.
Pero el Mandatario no bajó el vidrio, desde el interior saludaba con la mano, sonreía o se llevaba la mano al pecho en señal de aprecio. El polvo aumentaba por el avance de la camioneta y de la gente que entre empujones quería estar cerca de él.
“Presidente, Presidente…” insistió un hombre en shorts y playera que seguía la camioneta entre el tumulto. Cuando se convenció que López Obrador no bajaría el vidrio quiso al menos desahogarse y gritó a todo pulmón: “Queremos buenos médicos, que nos atiendan, porque venimos y aquí no nos atienden”.
Se refería al hospital rural IMSS Bienestar de San Quintín, donde minutos antes López Obrador había inaugurado una ampliación de las instalaciones y había prometido que al final del sexenio habrá 200 clínicas de este tipo, 120 más de las 80 que existen actualmente.
El modelo IMSS-Bienestar, había explicado el Presidente, está diseñado para atender a la población más pobre y marginada, la que no tiene seguridad social y tampoco dinero para pagar servicios privados. Por ello, advirtió, los recursos deben manejarse con honestidad.
“Bueno, ya hablé del caso de los estados, con excepciones desde luego, en donde se enviaba el dinero para la salud y se desviaba, o llegaba el dinero y se compraba medicina con intermediarios, con gente acostumbrada a la corrupción y se pagaba carísimo por la medicina, por los materiales de curación, por los equipos”, acusó al justificar por qué el IMSS va a administrar los hospitales y no los gobiernos estatales.
Canción de regalo
Cuando López Obrador llegó al hospital, ubicado en la delegación Vicente Guerrero -una de las siete que tiene San Quintín-, de una camioneta con placas de California, a todo volumen, salía una melodía que se había repetido toda la mañana.
“No hay plazo que no se cumpla, ni país que no lo vea, ya bailamos con la fea, ahora viene lo mejor. Bailando todo es bonito, soñamos con cosas buenas, y esperamos por la buena, la Cuarta Transformación. Me canso ganso, me canso ganso que sí. Me canso ganso, me canso ganso que sí…” machacaba la letra.
Su autor, Sergio Jacobo, un tijuanense ahora residente de California, había manejado durante toda la madrugada para llegar a San Quintín y regalarle su canción al Presidente en un CD o al menos conformarse con que la escuchara a su paso.
“La razón de nuestra visita es traerle un teman a nuestro señor Presidente que al igual que a nosotros a inspirado a muchas personas. Pensamos que esta ciudad es de las que más quiere y pensamos: ¿dónde podemos darle un regalo a alguien?, pues en un lugar donde se sienta feliz. Entonces es la razón de que estamos aquí”, dice.
San Quintín, ahora el sexto municipio de Baja California, logró constituirse por el impulso de López Obrador, quien a menudo recuerda esta localidad por una anécdota de la campaña con un migrante quien le pidió que, a semejanza del Presidente Benito Juárez que separó la Iglesia del Estado, él separara el poder económico del poder político.
“Creo que es de Misiones, dicen. La verdad yo no lo conozco”, responde el policía municipal Rigoberto Reyes cuando se le pregunta por el ideólogo del tabasqueño.
Reclamo de justicia
Pero López Obrador no sólo escuchó la canción de regalo, sino también los reclamos de familiares y amigos de Diego Jiménez, un empresario pesquero y ex secretario general del Partido Encuentro Social (PES) asesinado el 3 de noviembre del año pasado.
Tras el ingreso del Mandatario la clínica del IMSS-Bienestar, se agolparon sobre las rejas metálicas que el personal de seguridad instaló para delimitar el acceso.
Lograron entregarle una tercera carta al Presidente en la que nuevamente piden castigo para los responsables del crimen.
“Estamos pidiendo justicia por el asesinato de Diego Antonio Jiménez Aguilar. El crimen fue porque él estaba luchando por los derechos de sus pescadores en los campos”, dice su prima Alejandra Jiménez.
Sin embargo, el polvo, la canción y los reclamos se quedaron en San Quintín, mientras que el Presidente se marchó a Ensenada a inaugurar otro cuartel de la Guardia Nacional.