Dra. Ednna Milvia Segovia Miranda

Como lo reflexiona el famoso sociólogo Augusto Comte: “No se conoce una ciencia si no se conoce su historia”, y Medicina Legal no es la excepción. Históricamente la medicina tiene como fin último la curación de los enfermos, pero se tuvo que comprender que además había intereses generales más amplios que requerían su intervención, lo que generó una importante división de la medicina en dos grandes ramas: la medicina privada o clínica que se reservaba para cuestiones curativas y la medicina pública o civil que aportaba conocimientos de interés público al contribuir en el esclarecimiento de los hechos que afectaban a la sociedad. A pesar de su actual eficiencia, inició hace siglos de manera empírica tras un camino de ensayos y errores en su práctica, logrando una madurez regular hace apenas 100 años. En México se inicia con el presidente de la República Valentín Gómez Farías, quien fundó en 1832 el establecimiento de Ciencias Médicas para la carrera de Medicina y fue el Dr. Luis Hidalgo y Carpio quien aportó conceptos que preservan su vigencia en la práctica forense y que están consagrados en nuestra Constitución y en los Códigos Penales. Para ese entonces el Consejo Técnico de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México habría cambiado el nombre de la cátedra de Medicina Legal al de Medicina Forense. A partir de su incorporación a la academia como programa de estudios formalizado, se fueron impartiendo en todo el país numerosos cursos con fines de capacitación y actualización, siendo el Estado de Veracruz el impulsor del mejoramiento profesional de los peritos médicos, fundándose en 1974 el Instituto de Medicina Forense con el auspicio del Universidad Veracruzana.

Y a todo esto, ¿qué es la Medicina Legal y cuál es su relevancia?

Una acepción frecuente que enfrenta el concepto descriptivo de medicina legal, es que se le relaciona con el trabajo que se lleva a cabo dentro de los recintos de administración de justicia, emitiendo certificados o dictámenes realizados a personas que regularmente son puestas a disposición de una autoridad ministerial o investigadora de hechos probablemente constitutivos de delitos, así mismo se le relaciona comúnmente con la práctica de necropsias (estudio realizado a un cadáver con la finalidad de investigar y/o determinar las causas de su muerte) en los recintos de los Servicios Médico Forenses, sin embargo la Medicina Legal, por el hecho de auxiliar procesalmente no es una rama del derecho como podría suponerse, ya que como lo dijimos es una especialidad médica, que no atiende a personas enfermas ni da tratamientos, es decir, no es de carácter asistencial, pues su relevancia reside en conocer, analizar e interpretar razonamientos jurídicos en donde se requieran de conocimientos médicos que permitan ilustrar al juzgador e incidir en una resolución judicial pertinente, pero también persigue alcances más trascendentales como el de satisfacer la duda razonable de los interesados en el resultado del proceso legal. Entonces, la Medicina Legal tiene un amplio alcance en su ámbito de competencia, pues incluye desde los tópicos penales hasta los de orden civil y laboral como pueden ser las controversias entre particulares, pero también procura la resolución de asuntos profesionales de la propia práctica médica; en consecuencia, la Medicina Legal interviene en asuntos de alta relevancia en la sensibilidad social como es la violentación de los derechos fundamentales de las personas. De manera intrínseca, podemos destacar que en el desempeño cotidiano de la Medicina Legal se preserva un ánimo humanitario para con los interesados, bajo un régimen diligente, profesional, ético y objetivo.

A lo largo de los últimos años y derivado de hechos mediáticos que han conmovido a la sociedad mexicana, la práctica médico-legal ha logrado trascendencia en la procuración de justicia.