De ser un desastre a volver al nivel monstruoso que le conocemos en los últimos años, así fue el domingo para Tom Brady que demostró que llegó a Tampa como un reto y uno para retirarse como muchos pensaban. Tampa Bay tuvo un complicado inicio de partido ante los Chargers que guiados por el novato Justin Herbert lucieron bien a la ofensiva consiguiendo ponerse adelante en el primer cuarto.
Ambas ofensivas lograron una anotación, pero la diferencia fue un pick-six de Brady que otra vez fue interceptado por tercera semana consecutiva poniendo adelante a los Chargers que aumentarían su ventaja a 24-7 gracias a Herbert que movió a su ofensiva en varias ocasiones. Todo parecía perdido cuando faltando menos de un minuto un fumble dentro de la yarda 10 de los Chargers le dio esperanza a Tampa, Brady no perdonó y conectó con Mike Evans acercando a su equipo a diez puntos.
El tercer cuarto no pudo ser mejor para Brady que en su primera serie ofensiva lograría anotar con un gran pase por el centro hacia O.J. Howard y solo una serie después con par de pases hacia el pequeño receptor Scott Miller le daría la vuelta al juego logrando su cuarto pase de anotación. Los Ángeles contestaron fuerte con un bombazo de Herbert de 72 yardas que le daría la vuelta al juego 31-28 para los Chargers. Sin embargo, Brady puso las cosas en su lugar con un pase corto con Ke´ShauwnVayghn que con fuerza entró a las diagonales; faltando poco más de dos minutos Tampa puso otros tres en la pizarra para el 31-38 final que le dio la victoria a los Buccaneers que se ponen con marca de 3-1.
En la última serie de los Chargers Herbert fue interceptado y eso terminó por decretar el marcador final. Tom Brady tuvo un partido de los de antaño con los Patriots lanzando para 369 yardas y 5 pases de anotación en una gran tarde mientras que Mike Evans por fin tuvo un día sobresaliente con 7 recepciones y 122 yardas con un touchdown.