Salvador Rodríguez López

La ganadería es una de las actividades que más requiere de apoyo, ya que su presencia y desarrollo depende de varios factores, principalmente del climático, económico, que el producto se venda en el mercado nacional a un precio razonable y exista fluidez para la exportación.

Quienes se dedican a esta labor no claudican ante los tropiezo, por el contrario, dedican todo su tiempo y esfuerzo para que los rebaños crezcan y así los beneficios se extiendan a otros sectores con los que están vinculados.

En estas condiciones podría suponerse que reciben el refuerzo necesario, pero no es así, como lo están viviendo en la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes (UGRA), al denunciar su presidente Juan Pablo Franco Díaz, que Financiera Nacional les jugó chueco, al cancelarle a cerca de 80 pequeños ganaderos los créditos que tenía comprometidos, por lo que ahora tendrán que buscar otra fuente de financiamiento o regresar la mercancía.

De acuerdo a su portal, Financiera Nacional tiene como misión “contribuir al desarrollo económico del país a través de facilitar el acceso de las Mimymes, emprendedores y proyectos de inversión prioritarios, al financiamiento y otros servicios de desarrollo empresarial, así como a contribuir a la formación de mercados financieros y fungir como fiduciario y agente financiero del Gobierno Federal que permita impulsar la innovación, mejorar la productividad, la competitividad, la generación de empleos y el crecimiento regional”, además con una visión de ser “el principal impulsor regional de desarrollo de las empresas mexicanas, para que éstas alcancen niveles de productividad con estándares internacionales”.

Todo parecía que el propósito de los solicitantes marchaba sobre ruedas, pero a la hora de la verdad en Financiera Nacional actuaron indignamente, luego de que había autorizado el crédito para los socios de la UGRA. Con meses de anticipación, los pequeños productores dedicados a la engorda de ganado de carne tramitaron el soporte financiero, para ello presentaron un proyecto y que les fue aprobado, con el compromiso de que cuando tuvieran en su poder los animales se les entregaría el recurso.

Al acudir a las oficinas de Financiera Nacional la respuesta los dejó helados, al decirles que no podían atender la petición debido a que se cerraron los programas por anticipado ante la falta de recursos, lo que bien pudieron haberlo hecho del conocimiento de los interesados para que tomaran las medidas correspondientes.

La situación la enfrentan quienes adquirieron 10 o 20 reses, con el entendido que se pagarían con el préstamo que tenían acreditado, “son productores que se atrevieron a crecer, atendiendo un discurso de que se apoyaría a los más pequeños con deseos de mejorar, pero resulta que no fue así, ahora tendrán que regresar el ganado o bien, deshacerse de otros bienes para poder pagar”, señaló Franco Díaz.

A los 80 pequeños ganaderos engordadores de reses se les había prometido un crédito de 200,000 pesos, pero lo único que hay es la negativa de cumplir la palabra, con el argumento de que cerraron con antelación los programas, y por si fuera poco deben pagar lo que les obligaron a adquirir, como fue un seguro y otros trámites necesarios para recibir ese dinero.

Hay molestia por la situación que vive este grupo, al grado que Juan Pablo Franco manifestó que el gobierno federal ha sido insistente que hay apoyos para el campo, “que se ayuda al que da de comer al pueblo, pero eso no lo hemos visto nosotros, al menos por lo que respecta a los pequeños productores. Tal parece que ese discurso ya no lo creen, porque no ha habido este impulso”.

Pues vaya patinada que dieron en Financiera Nacional, puesto que al menos 80 familias ganaderas están decepcionadas  ante el poco tacto de quienes tienen protegido su ingreso por ser empleados del gobierno central.

CARGAS SIN LÍMITE

En un ejercicio sin fin está la adopción de niños o niñas, en donde varias parejas están deseosas de acoger en casa a uno que está bajo custodia de las autoridades correspondientes, pero éstas hacen lo indecible para que no logren sus fines, por lo que muy pocos menores cuentan con una nueva familia.

Cada vez son más los prerrequisitos que deben cubrir los interesados en tener un flamante miembro en su hogar, lo que dificulta que pueda tener salida el creciente número de pequeños que están en la institución oficial.

La más reciente exigencia fue aprobada en comisiones del Congreso del Estado, a iniciativa de la diputada Lucía Armendáriz Silva y que ahora pasa al pleno, en la que se establece que los casos en que el DIF estatal haya autorizado la adopción de un menor sea por espacio de tres meses, en que personal de trabajo social y psicología del organismo dará seguimiento que determine la atención que reciba en el domicilio de acogida.

Antes, como parte del trámite, los interesados deben atender una serie de exigencias, como es demostrar solidez económica, presentar fotografías del lugar en que habitará el niño o niña y en qué condiciones, lo que luego se comprobará en campo, además de someter a pruebas psicológicas al matrimonio.

Según la diputada Armendáriz Silva, el propósito de su iniciativa es verificar que la convivencia del infante y su nueva familia es la idónea, y así prevenir o disuadir situaciones de riesgo que pudieran afectar al adoptado, iniciativa que de ser aprobada por los diputados y diputadas tendrá que autorizarse recursos humanos y materiales para llevar a cabo esa labor.

Por su parte, la procuradora de Protección de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Karla Yasmín Esparza Lazalde, informó que “se certificaron ya las primeras cinco familias que participaron en el programa de familias de acogida” que promueve el DIF Estatal, que involucraría a niñas, niños y adolescentes.

Para hacer más ágil ese programa, la funcionaria consideró que la sociedad de Aguascalientes “debe cambiar la cultura y apoyar también a los adolescentes que son los que están en desventaja, hablando de niños pequeños, porque en realidad cuando se quiere adoptar las familias buscan a niños pequeños”.

La cuestión radica en que debe haber mayor flexibilidad en la autorización, que sin dejar de lado la investigación que se haga de quienes solicitan menores para adopción, no se llegue a los extremos que ahora se promueve en el Congreso del Estado, de tener al niño o niña en un hogar de acogida y a los tres meses podría quitárselo si uno de los peritos estima que no está bien atendido, lo que además de ser frustrante para el menor lo será también para su nueva familia.

En el DIF pretenden que sean más las parejas que adopten, pero la misma institución se encarga que el menor número posible cumpla con las exigencias.

HASTA PRONTO

Así, sin preámbulos, se le dice a Sergio Arturo Reyes Reséndiz, hasta pronto, porque la amistad que unió a lo largo de casi 55 años abriga la esperanza de un reencuentro en la otra vida. Su enfermedad y partida de manera repentina tomó por sorpresa no sólo a sus familiares sino a todos los que tuvieron la fortuna de su trato. Cuando tenía diez años y su hermana Silvia era menor que él murió su padre, el licenciado Sergio Reyes Soto, lo que no obstó para que al terminar la preparatoria se trasladara a la capital del país, en donde estudió periodismo en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM. En su actividad profesional formó parte del equipo informativo de la Presidencia de la República y más tarde se incorporó a la campaña de Otto Granados Roldán, candidato a la gubernatura de Aguascalientes, quien ya como titular del Poder Ejecutivo lo designó Director de Información del gobierno del Estado. Además fungió como Coordinador General de Información en el Ayuntamiento de Aguascalientes. Dos veces estuvo en el grupo periodístico de El Heraldo, amén de ser corresponsal de diarios nacionales. Fue alguien que no supo doblegarse ante la adversidad, por el contrario, lo impulsaba a enfrentar nuevos retos de los que siempre salió airoso. Hoy se adelantó en el sendero que todo ser humano debe recorrer y lo hizo para preparar el camino de quienes se quedan, para en algún momento se vuelvan a encontrar.