El Instituto Nacional de Estadística y Geografía destacó la situación de las mujeres en el ámbito agropecuario mexicano, donde persisten notables disparidades de género. Se busca visibilizar estas diferencias con el objetivo de promover medidas concretas para su eliminación.

Según los datos del Censo Agropecuario 2022, la participación femenina en este sector es limitada. Aunque las mujeres forman una parte importante de la fuerza laboral, enfrentan desafíos para acceder a roles de liderazgo, obtener salarios equitativos y recibir educación formal.

OCUPACIÓN

El censo revela que, de más de 11 millones de personas empleadas de manera permanente en el sector, solo el 23.6% son mujeres. Esta tendencia se refleja también entre los jornaleros agrícolas, donde las mujeres ocupan apenas el 10.7% de los puestos. Mientras los hombres son contratados por un promedio de 13 días, las mujeres lo son por 11, evidenciando una brecha en la duración del empleo.

SALARIOS

La disparidad salarial es otro aspecto crítico. En promedio, las jornaleras agrícolas reciben un salario diario de 201 pesos, en contraste con los 228 pesos que ganan los hombres. Esta diferencia se observa en 26 de las entidades federativas, siendo Guerrero el estado con la mayor brecha.

LIDERAZGO

Al analizar a las mujeres responsables de unidades de producción agropecuaria, se encuentra que solo 19 de cada 100 son mujeres. Esta proporción es aún menor en Yucatán, donde solo el 9.3% de los productores son mujeres. En contraste, Tabasco presenta el mayor porcentaje de participación femenina, con un 24.9%.

El censo también ofrece datos sobre las características sociodemográficas de estas mujeres, resaltando que el 74.4% tiene más de 45 años y el 19.8% carece de educación formal. Casi la mitad de las mujeres productoras se identifica como indígena, y una proporción significativa habla una lengua indígena, lo que añade complejidad a las disparidades de género en este sector.