Rolando Chacón
Agencia Reforma

SABINAS, Coahuila.- El Presidente Andrés Manuel López Obrador recorrió ayer los alrededores de la mina «El Pinabete», donde están atrapados al menos 10 trabajadores, y al final dejó la zona como llegó, sin que se activara el operativo de rescate de los mineros y con las familias desesperadas por la falta de atención.
Desde la noche del sábado fue un rumor que poco a poco cobró fuerza en torno a la mina: el Mandatario alistaba una visita a la zona. Sin comenzar un operativo de rescate desde que el miércoles quedaron atrapados los trabajadores, la posibilidad animó al esperanza de las familias de las víctimas.
Durante la mañana de ayer, en torno al pozo carbonífero, el quinto día de labores de rescate tenía ya un toque rutinario.
Los familiares ocupaban la sombra en espera de noticias de sus seres queridos ante una valla de metal con el letrero «Acceso restringido».
Entonces, al mediodía, vino la confirmación desde Colima, López Obrador acudiría a la zona.
-Presidente, ¿va para Coahuila?, se le preguntó.
«Sí, sí voy», respondió López Obrador, «voy a ver cómo está la situación».
De inmediato se registraron cambios en el campamento de «El Pinabete». Una cuadrilla de trabajadores del Ayuntamiento de Sabinas llegó con chalecos fosforescentes a recoger la basura en bolsas, que luego se llevaron en una camioneta.
La inminente visita presidencial atrajo a decenas de personas en vehículos particulares por el camino de terracería «Las Conchas», unas en camionetas último modelo y otras en autos «chocolate» sin placas.
Por primera vez, un grupo de voluntarios llegó al sitio para regalar platillos de picadillo y arroz, acompañados con agua de tamarindo helada.
La llegada de un convoy de militares con una camioneta Suburban blanca y una furgoneta de pasajeros, a modo de avanzada, se tomó como un gran acontecimiento en la angosta calle de terracería que divide el área de la mina de predios particulares a cuyas espaldas pasa el Río Sabinas, por ahora un lecho seco.
Los militares se retiraron 20 minutos después, cuando ya entre los familiares y reporteros era un hecho que un avión militar se dirigía de Colima a Coahuila con el Presidente a bordo.
Al sitio llegaron pobladores del vecino municipio de Múzquiz, que piden atención ante el caso de un joven a quien «la Alcaldesa de Morena le sembró droga», también llegaron activistas de Villa de Cloete, quienes reclaman que se quite un basurero que tiene 30 años en medio del pueblo.
Quienes aguardaban a que el Mandatario entrara por la Calle Las Conchas se quedaron esperando, pues el convoy presidencial ingresó cerca de las 15:18 horas desde el Libramiento Sabinas-Rosita por un antiguo camino de terracería que en días recientes había sido rehabilitado.
Luego de bajar del avión militar en el Aeropuerto de Sabinas, el Presidente viajó en el asiento del copiloto de una furgoneta de pasajeros, tipo turismo, seguido por una camioneta tipo Suburban blanca, un Jeep Sahara blanco y una camioneta militar artillada.
En medio de gritos, López Obrador caminó junto a un grupo de militares, con el Gobernador anfitrión, el priista Miguel Ángel Riquelme, y la Coordinadora Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez.
La primera media hora de su visita transcurrió en una reunión a puerta cerrada, donde participaron ingenieros de Minera del Norte, encargados principales de la cuestión técnica en los trabajos de rescate de los mineros.
Cerca de las 15:50 horas, el Presidente salió a un recorrido por los cuatro «pocitos» donde hay nuevas instalaciones eléctricas, generadores, mangueras y bombas, todo para extraer más agua del sitio inundado.
Los últimos tres minutos de su visita los dedicó al área donde están parientes de los mineros atrapados, identificados con un gafete con el sello del Gobierno de Coahuila que dice «Familiar».
«No vamos a perder la fe, siempre vamos a estar con ustedes», dijo el Presidente a una mujer que estaba del otro lado de la valla blanca.
«Apoyo para ustedes, en todo», señaló a familiares que pedían a gritos respuestas.
«Y que digan quiénes son los dueños», le pidió una mujer.
«Primero el rescate y despreocúpese de lo otro, que va a haber justicia», respondió López Obrador.
Ante algunos reclamos sobre la operación de equipos, el Mandatario dijo que eso corresponde a los técnicos.
«No aceptan opiniones», reprochó uno de los familiares.
Entre los reclamos, una mujer recordó al Presidente que ante cada tragedia minera sólo pasan los años, todo se olvida y nada cambia.
«Sí, vamos primero al rescate, eso es lo que más nos importa», insistió López Obrador.
En el sitio se escucharon reclamos que se acentuaron cuando el Presidente se despidió para salir de la mina cerca de las 16:30 horas.
Entre la multitud se escucho a una mujer que gritó «suéltame, suéltame».
Entrevistado al final de la visita, un regidor de Sabinas, Remberto Hernández, indicó que un familiar era quien abrazaba a la mujer, que intentaba traspasar la valla para alcanzar al Presidente.
La mujer tuvo una crisis nerviosa y fue atendida por paramédicos.
Una de las familiares de mineros atrapados reclamó, en un video, a López Obrador.
«Señor Presidente, le agradezco su visita que vino a hacer a esta área donde está ahorita el dolor, le agradezco que haya venido a tomarse la foto con mi dolor, el dolor de mi familia y el dolor de cada uno de los que estamos aquí», reclamó.
«Gracias, espero y sus fotografías le sirvan para su política. Gracias, muchas gracias por la grandísima visita que nos vino a hacer, se lo agradezco».