Marlen Hernández
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-El impacto del coronavirus en la economía y en la vida diaria ha afectado a las mujeres, en términos de empleabilidad y participación en el mercado laboral.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, del Inegi, en enero de este año la ocupación de las mujeres en México registró una caída de 8.5 por ciento en su comparación anual, mientras que en el caso de los hombres presentó una baja de sólo 3.2 por ciento.
En términos absolutos, la contracción en el empleo de las mujeres fue de 1.83 millones, un 73 por ciento más que la caída en la ocupación de los hombres, de 1.06 millones.
Joana Chapa, directora del Centro de Investigaciones Económicas de la UANL, explicó que la caída en el empleo de las mujeres está relacionada con el impacto económico que ha tenido el aislamiento por el coronavirus.
“Las mujeres tienen una condición laboral más vulnerable que los hombres, y esto se debe a que es más probable que trabajen en el sector informal, en micro y pequeños negocios y en sectores que se han visto afectados en la pandemia”, apuntó Chapa.
En este sentido, la economista detalló que uno de los sectores más afectados por la pandemia ha sido el de servicios, donde las mujeres tienden a emplearse más.
Por ejemplo, restaurantes, hoteles, comercio y servicios domésticos remunerados.
Álvaro García, director de Recursos Humanos de Prodensa, señaló que el aislamiento también ha tenido impactos específicos en la vida diaria de las mujeres.
“El cuidado de los hijos en casa y el cuidado de los adultos mayores siguen siendo aún tareas que recaen, por los roles de género tradicionales, más sobre las mujeres que los hombres, por tanto, la población femenina ha resentido mayores cargas”, agregó.
Los especialistas coincidieron en que las mayores cargas en el hogar imposibilitó que algunas mujeres trabajen o buscaran activamente hacerlo.
En este sentido, se observó que las mujeres económicamente activas -mayores de 15 años que contaban con una ocupación o estaban buscando emplearse- cayó en 7.8 por ciento, equivalente a 1.76 millones.
Como resultado, la tasa de desocupación, que representa la proporción de las mujeres no ocupadas respecto a las económicamente activas, se incrementó en un año de 4.0 a 4.7 por ciento.
Datos del Censo de Población y Vivienda 2020, levantados antes de la pandemia, ya indicaban que la principal razón de que las mujeres no sean económicamente activas es porque el 61.2 por ciento de ellas se dedica a los quehaceres del hogar.
“En tanto no cambien los roles de género, situaciones como la pandemia continuarán impactando más a la mujeres, por ello es relevante un balance, la equidad es necesaria tanto en casa como en el trabajo”, apuntó García.