En tanto hay grupos que buscan la creación de parques fotovoltaicos para generar energías limpias a partir de la radiación solar, y el ahorro económico que esto conlleva a los usuarios, debe puntualizarse que crear este tipo de infraestructura implica destruir extensiones de áreas naturales y afectar el ecosistema, lo que los convierte también en un riesgo.

Así lo manifestó la presidenta del Colegio de Biólogos e integrante de la asociación civil Movimiento Ambiental de Aguascalientes, María Guadalupe Castorena Esparza, quien resaltó que debe ser analizado más ese tema de generación de energía limpia, pues la forma en que la han trabajado, hasta ahora, es cuestionable.

Refirió que generar energía a través de paneles fotovoltaicos implica desmontar una extensión amplia del terreno donde serán instalados y, en el caso de los parques eólicos, son estos un riesgo para las aves.

Es un tema que requiere de un estudio más a profundidad y no sólo el deseo de generar energías limpias, sino la afectación y el costo que tiene para el ecosistema e, indirectamente, para el bienestar de la comunidad.

Mencionó que, en el estado, se entregaron muchos permisos para colocar paneles solares, con el argumento de que se tiene un sol de calidad, por su radiación y por las horas que puede ser aprovechado. No obstante, el riesgo latente y que ya se ha resentido, es la pérdida de ecosistemas, dado que desaparecen los principales captadores de energía del mundo, que son las plantas; por eso, insistió, “se necesita una valoración de la economía ambiental, porque no hay punto de comparación entre un árbol que realiza la fotosíntesis con materias primas tomadas de los rayos del sol y de la tierra para producir oxígeno, mientras capta el bióxido de carbono”.

No se puede comparar lo que puede llegar a producir de oxígeno un árbol adulto, riqueza que no se equipara, de ninguna manera, con los beneficios que aporta un panel solar, en tanto que las aspas de los parques eólicos han provocado la muerte de infinidad de aves. Se necesita generar energía limpia, pero también preservar el ecosistema local, insistió Guadalupe Castorena.