Oscar Uscanga
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Entre las familias que habitan un área invadida al sur de Mérida, a Dariela Domínguez Torres la ven como privilegiada, porque en su casa –como en las demás– no hay electricidad, agua potable ni mucho menos internet, pero sí una tableta con una antena que le permite sintonizar las “TvClases”.
Con cinco años de edad, y su primero en la primaria, Dariela enfrentó la primer semana del ciclo escolar con una tableta, un libro, la compañía de su hermana Fátima, su madre Esmeralda, y a veces también con la visita de niños que ya saben que en el barrio ‘Forjadores’ hay alguien que puede tomar clases a distancia a las 8:00 horas.
El padre de Dariela, Rubén Darío, hizo posible esta novedad al improvisar un sistema casero de electricidad que ocupa un par de cables, un adaptador de corriente y una batería de automóvil.