Zedryk Raziel
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- “Uno ya está acostumbrado a esto”, dice el comerciante Francisco Benavides, sentado en uno de los 22 mil 300 asientos de la Arena Ciudad de México.
Acostumbrado, dice, a que los políticos, no importa del partido que sean, lo traigan a estos mítines.
Desde Iztacalco llegó a las 9 de la mañana; se irá a las 2 de la tarde en el mismo microbús que lo trajo. Le dieron una cachucha y una playera de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), y para desayunar, tamales y refresco.
“Hasta que termine nos podemos ir, uno ya está acostumbrado”, repite. Ni está afiliado a la CATEM ni conoce al secretario general, Pedro Haces, ex priista convertido al morenismo, quien busca formar un nuevo partido, llamado Fuerza Social por México.
Haces Barba se llena la boca hablando de lo “nuevo”, del “futuro”, del “sindicalismo moderno”, y llama a superar los “lastres” del pasado “que tanto daño le han hecho a México”.
Como si este Congreso Nacional de la CATEM, que convocó al mismo Presidente Andrés Manuel López Obrador, a senadores y a funcionarios del gabinete federal, no evocara los tiempos en que Fidel Velázquez recibía en la CTM a la plana mayor del Gobierno priista en turno desde los tiempos de Miguel Alemán, a quien designó “Primer Obrero de la Patria”.
Siete décadas después, López Obrador se refiere a Haces Barba como “amigo”. “Lo estimo y lo respeto”, añade el Presidente.
Sobrino de otro ex líder de la CTM, Leonardo Rodríguez Alcaine, el senador suplente le agradece a López Obrador por apoyar a los trabajadores con el aumento al salario mínimo; un aumento histórico, precisa, no las “migajas” de los gobiernos del pasado.
“Usted le hace justicia a la mano obrera de México”, encomia. “No tenga usted la menor duda de que los trabajadores de la CATEM son sus aliados permanentes. El Presidente López Obrador no está solo, estamos con él”.
En una pantalla gigante que magnifica el culto a la personalidad transmiten un video que sugiere el nacimiento del nuevo sindicato de Estado, con sus mil 174 gremios adherentes a nivel nacional. En las imágenes aparece Haces Barba en abrazos con gobernadores de todos los partidos: los priistas Miguel Riquelme, Ignacio Peralta, Omar Fayad, Quirino Ordaz y Alejandro Murat; los panistas Francisco Domínguez, José Rosas Aispuro, Antonio Echevarría y Carlos Joaquín; el emecista Enrique Alfaro y los morenistas Claudia Sheinbaum y Miguel Barbosa.
La relación de Haces Barba con Murat no se quedó en fotos, pues el mandatario oaxaqueño tuvo un lugar en el presidium, cerca del subsecretario de Gobernación, Ignacio Peralta, a quien el líder sindical llamó “amigo de muchos años”, 30 años, precisó. Hay entre ellos otro Peralta, Carlos, dueño de la empresa de medidores IUSA, quien es investigado por haber simulado competencia para obtener contratos de la CFE.
Haces Barba recuerda a los mártires de Cananea y Río Blanco, quienes han revivido, dice, en la CATEM: “En un sindicalismo que no vende los derechos de las personas”. Y un momento después se pronuncia contra “las amenazas de huelga”, los “paros injustificados” y las “extorsiones a los empresarios”, lo cual le aplauden los líderes de la Concamin y la Concanaco, Francisco Cervantes y José Manuel López Campos.
En realidad, todos aplauden; la Arena está en bullicio. Trajeron a la Banda de Guerra de la Secretaría de Marina y contrataron a una banda sinaloense, hubo representación de la Guelaguetza y también de danzas regionales. Invitaron al Hijo del Santo, a la actriz Yolanda Andrade y a Laura Bozzo, quien, sentada junto a la esposa de Haces Barba, Marisú, clama ser parte de su familia.
“Me encanta el trabajo que se está realizando en CATEM y estoy aquí como parte de su familia, soy como familia de Pedro, ellos son mi familia mexicana. Me encanta participar porque aquí está la gente que amo”, dice.
En un lugar discreto aparece Víctor Flores, enquistado líder del sindicato de ferrocarrileros; también están ahí Onésimo Cepeda, el Obispo reconocido por su cercanía al poder político y económico (del PRI), y el ex perredista Armando Ríos Piter, que en 2018 fue acusado de cometer fraude para reunir firmas de apoyo a su candidatura independiente a la Presidencia. Y Haces Barba insiste en romper con los lastres del pasado.
“El futuro ya nos alcanzó”, dice el líder catemista, porque al trabajo llegó la “revolución industrial 4.0”, llegó la inteligencia artificial, llegó la robotización, aunque la modernidad sea una nueva versión del pasado.
Ahí está Adelfa Morgan, una afromexicana que vino de Acapulco para pedirle al Presidente López Obrador ayuda en la construcción de vivienda para la comunidad.
“Nosotros venimos porque dicen que la transformación, que el Presidente nos va a recibir, sí, y creemos en él, porque por eso votamos por nuestro Presidente, para que nos atendiera, y él habla de la transformación, pero sus seguidores no dan la oportunidad de saludarlo siquiera”, se queja.
Pese a la cargada oficial, Haces Barba asegura que el Presidente López Obrador no tiene sindicatos ni partidos favoritos, pues en su Gobierno hay piso parejo.
¿Es un espaldarazo (de AMLO) a su sindicato?, se le pregunta.
Duda un momento. “Ahí te la dejo de tarea”, responde. Y se ríe.