Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, con esta entrega concluyo la serie de reflexiones que les he presentado en torno a lo que implica hablar de una empresa pública y de la mixta, debido a que se ha mencionado que sería la figura que se podría adoptar para que preste los servicios de agua en el municipio de Aguascalientes, como resultado de la transición en cuanto al relevo de la figura de la concesión.

De conformidad con los elementos y características mencionadas las dos semanas anteriores, es un hecho que sea la figura de la concesión, empresa mixta o entidad social, el Municipio no abandona la rectoría, ya que el propio Artículo 115 fracción III inciso a) es claro en establecer la competencia municipal, y en este margen el Municipio pude adoptar la figura que se considere dentro del marco legal para la prestación, una de ellas es la empresa pública. La cual demanda inversión por parte del Municipio, es una empresa; no lo olvide, amable lector, para que sea empresa pública debe por lo menos aportar el 51% del capital, en este sentido, ¿cuenta el Municipio con el capital suficiente para constituir esta empresa? ¿La infraestructura que cuenta como activo del Municipio es suficiente? ¿Para constituir esa empresa, cuál sería la aportación y monto por parte del Municipio? ¿Qué porcentaje y cantidades aportaría la empresa? ¿Cuáles son las empresas en el espectro que pudieran complementar esa sociedad con el Municipio? ¿Qué trayectoria? ¿Qué resultados? ¿Quiénes son los propietarios?

Esas tan sólo son unas preguntas de un enjambre que son inevitables. ¿Se tiene la claridad que para prestar un servicio público de agua, no es determinante la figura de quien lo preste, sino los parámetros del cómo se debe prestar? ¿Se cuenta con ellos?

Además, es imprescindible un marco legal que brinde soporte en lo local a los criterios del cómo se debe prestar. Ya que existe un marco legal aplicable a la empresa mixta. Pero en cuanto a lo correspondiente al servicio público de agua no lo hay, es ambiguo al contexto actual, por consiguiente, lo es para el contexto futuro en un nuevo escenario, cuál será nuestra visión sobre el agua, más allá de un recurso, más allá de los usos tradicionales como el agrícola y público urbano.

Esas son interrogantes que deben tenerse en claro, más aún responderse y ejecutar. Otro que llama la atención es que si bien la empresa contará con un director general o gerente general o como decidan llamarle, éste sería en lo interno de la empresa, hacia el exterior, es importante recordarles que esta figura de conformidad con el Artículo 90 Constitucional, Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y Ley de Entidades Paraestatales, sería un OPD, es decir un organismo público descentralizado. Lo que implicaría que a nivel estatal, revisemos la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado y su ley de entidades paraestatales, en conjunto con la Ley del Agua, la cual requiere una cirugía mayor o prácticamente una nueva ley.

Al tratarse de un OPD, estaríamos hablando que no corresponderá a la administración pública centralizada, sino a la descentralizada, algunos tratadistas le llaman administración “paramunicipal”, si bien es de competencia municipal, no precisamente se tendrá la presencia del alcalde como figura determinante, no estará descentralizado, ese es un enorme reto, dado que a nivel nacional, y Aguascalientes no es la excepción, la administración paraestatal, ha sido mediocre, con directores y directivos a modo del gobernador en turno, se ha prestado para tener los llamados “aviadores”, con un consejo directivo o junta de gobierno lejos, muy lejos de lo que se demanda. Esta inercia es la que debe de romperse, CCAPAMA es un ejemplo clásico de estos consejos. La máxima autoridad de un organismo público descentralizado no es el gobernador o alcalde, es el consejo directivo, de ahí la importancia de contar con miembros del consejo que en realidad aporten y ejerzan con transparencia su encomienda, si se vuelven incondicionales del alcalde o gobernador, miremos a Nuevo León como un ejemplo con Aguas de Monterrey; en segundo lugar, el consejo debe designar al director general y directivos, no el alcalde o gobernador, si eso sucede, el fracaso o simulación estará anunciado desde la primera designación. Tendríamos una empresa en quiebra. ¿Quiénes tienen experiencia en el sector agua y organismos operadores? ¿Quiénes tienen resultados? Y esto sería tan sólo el prestador, pero ¿el marco legal, administrativo y regulatorio? Eso es lo que verdaderamente garantizará una buena prestación del servicio y la posibilidad de preservar el recurso agua.

Nos vemos la siguiente semana, para concluir con las reflexiones en torno a lo expuesto a lo largo de estas dos semanas. No olviden la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

¡Participa con tu opinión!