Finalmente cayó en manos de la ley uno de los individuos que en el mes de diciembre del año 2018 asesinó a golpes a un joven en el municipio de Calvillo y posteriormente enterraron su cuerpo en unas ladrilleras para evitar que fuera localizado.
Casi un año después, elementos de la Fiscalía General del Estado lograron dar con los restos humanos de la víctima y tras continuar con las investigaciones relacionadas con su deceso, en días pasados fue localizado y detenido uno de los presuntos responsables de su muerte.
En base a las pruebas aportadas por el agente del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado, un Juez de Control y Juicio Oral Penal dictó auto de vinculación a proceso en contra de Edgar Eduardo, quien actualmente se encuentra recluido en el Centro de Reinserción Social para Varones, como presunto responsable del delito de homicidio doloso calificado con ventaja.
Se le acusa de haber privado de la vida, junto con otro sujeto que actualmente no ha sido detenido, a un joven de nombre Víctor Uriel, de 27 años de edad. Cabe destacar que se le impuso la prisión preventiva y se concedió un plazo de tres meses para el cierre de las investigaciones.
Familiares de la víctima lo reportaron como desaparecido desde el día 3 de diciembre del año 2018, cuando salió de su domicilio ubicado en el municipio de Calvillo, a bordo de una motocicleta marca Italika, en color negro con verde.
Durante las investigaciones realizadas por la Fiscalía General del Estado y que se prolongaron varios meses, finalmente arrojó resultados positivos, cuando el 12 de octubre del año 2019 fueron localizados sus restos.
El cuerpo sin vida del joven Víctor Uriel fue localizado enterrado en una ladrillera ubicada en una zona conocida como Camino Real, a la altura de la colonia El Chilarillo, en la cabecera municipal de Calvillo. Para poder encontrar a la víctima, se contó con el apoyo del Grupo Canino de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Hidalgo, que contaba con una amplia experiencia en este tipo de trabajos.
Fue precisamente uno de sus perros adiestrados de nombre Bast, que localizó el lugar donde había sido enterrado el cuerpo del joven.
Durante el desarrollo de las investigaciones, se logró establecer que el día de su desaparición, el ahora occiso se trasladó en su motocicleta hasta la ladrillera donde se quedó de ver con dos “amigos”, entre ellos Edgar Eduardo. Sin embargo, por algún motivo salieron con problemas y el ahora detenido y su acompañante comenzaron a golpear con pies y puños, así como con un objeto contundente a Víctor Uriel, hasta privarlo de la vida.