Saúl Alejandro Flores

Mis pacientes lectores después de casi diez semanas escribiendo sobre el Programa Nacional Hídrico que será vigente hasta el 2018, y que como lo señalé es un instrumento de planeación útil y que sirve de guía en la implementación de acciones, obras y políticas, tal como les comenté la semana pasada que no es lo único que se requiere para lograr los objetivos y hacer frente o en su momento poder revertir la problemática que se vive en el sector agua, situación que es casi el común denominador en diversas partes del planeta, por supuesto México no es la excepción y no se diga Aguascalientes.

En esta colaboración me enfocaré al caso de la ciudad de Aguascalientes, que abarca por supuesto al municipio del mismo nombre, y la siguiente semana al caso del Estado y región por las cuencas que comparte con estados vecinos.

Como lo he manifestado el Programa Nacional Hídrico es una guía, una herramienta, pero no es la panacea, lo mismo sucede con la legislación todo ello, requiere un andamiaje que en alguna ocasión en este espacio hace como año y medio les compartí y se le denomina “Arquitectura institucional del agua”, pues pasando a los temas les diré que parte de esa arquitectura que requiere la gestión del agua en Aguascalientes necesita básicamente de los siguientes componentes, mismos que estaré desarrollando en ésta y la siguiente semana.

Los componentes son el establecer una clara, contundente, pertinente y eficaz Política hídrica, (actualmente se adolece de ella); regulación; gobernanza; modelo sistémico; coordinación interinstitucional entre los tres ámbitos de gobierno, municipal, estatal y federal.

Es importante detectar e ir segmentando o categorizando los rubros de problemas del sector agua en Aguascalientes y que serían en: a). Servicios, b). Disponibilidad y sustentabilidad y c). Marco legal, administración y gestión.

Para el rubro de los Servicios es evidente el caso de la ciudad de Aguascalientes, que se caracteriza por unos servicios de agua concesionados que en un aspecto destaca de manera eficiente como operador privado, “de la empresa, por la empresa y para la empresa”, pero no como un operador que realmente deje un beneficio notorio y real al municipio que lo ha concesionado, las ganancias del municipio son magras en comparación con las ganancias de la empresa misma que se encuentra en una situación cómoda, además otro elemento viene a ser el desgaste de imagen e insatisfacción ante los usuarios. Mucho se ha dicho que la empresa no tiene un contrapeso y en efecto, sólo está en lo imaginario y en palabras.

Otro problema mayor es el referente a la disponibilidad y sustentabilidad del recurso agua, y es un hecho del conocimiento de la mayoría de la sociedad la baja disponibilidad de agua superficial y la sobreexplotación de los acuíferos, mayormente enfatizados por los efectos de la sequía que se han vivido y que apenas se comienzan a conocer los efectos del cambio climático con las anomalías climáticas, caracterizados por extremos: escasa o abundante lluvia, frío o calor extremo.

El otro problema en cuestión surge con un marco legal, administrativo y gestión deficientes, con un marco regulatorio inexistente y por supuesto una política hídrica estatal y municipal vinculadas e integradas, si hubiera esto último los efectos serían ampliamente superados y estaríamos en otros escenarios más prometedores.

Para lograr revertir estos tres problemas básicos, advierto que no son recetas de cocina, pero se debe partir de actualizar los diagnósticos y adaptarlos al enfoque de una política hídrica ad hoc.

Así como diseñar un esquema y programa que defina y establezca las líneas para transitar a CCAPAMA de su estructura y naturaleza jurídica actual a un ente regulador, lo anterior debe reforzarse con el diseño de un paquete reglamentario y normativo.

El marco normativo mencionado debe permitir que CCAPAMA sea una efectiva autoridad y agente articulador del sector agua en el municipio, siendo respaldada por: (IMPLAN, Obras públicas, finanzas, SEMADESU y otras).

Es imprescindible además desarrollar una visión sistémica creando un sistema municipal del agua, conformado por subsistemas de 1. Información, 2. Financiero y 3. Infraestructura a través del cual se brinde el soporte a la política hídrica municipal.

Todo lo anterior, sería apenas la primera piedra para comenzar con el diseño y consolidación de un programa de política hídrica municipal como instrumento rector, estratégico y normativo. Además de acompañarse con el diseño e implementación de políticas públicas hídricas. No debe dejarse a un lado la importancia de capacitar a los funcionarios municipales en materia de las líneas de planeación que se desprenden del Programa Nacional Hídrico, así como de la Ley General de Aguas y en el diseño de una política hídrica.

Estimado lector como cada semana me despido recordándoles que estas son algunas de las acciones necesarias para que en México y en Aguascalientes el agua nos alcance.

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