Benito Jiménez
Agencia Reforma

ZUMPANGO, Edomex.- En este aeropuerto no existen las aglomeraciones, las filas para documentarse o la espera en los baños. En un día promedio, los vuelos salen a medias.
Las siete operaciones de despegue y otras siete de arribo, hacen que en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), de Santa Lucía, impere la calma y hasta el aburrimiento en sus trabajadores.
«Aquí la chamba se acaba a las 7 de la noche, luego del último vuelo de llegada», señala un elemento de la Guardia Nacional que se soba las rodillas de tanta espera a pie en un solo sitio.
La última operación aérea se reportó a las 18:30 horas, con el vuelo 881 de Aeroméxico procedente de Puerto Vallarta.
«Después de eso, esto se convierte en gran museo», afirma el uniformado.
La «hora pico» en la zona de ventas, documentación e ingreso a salas se presentó entre las diez de la mañana y el mediodía, pero las filas desaparecieron en minutos.

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