La presión social y de la autoridad misma está en la decisión de cuidar la salud pero también la economía, que ahora se ha comprobado, van a la par en importancia, por una parte se entiende que un nuevo confinamiento no permitiría aguantar a ninguna economía ni empresarial ni familiar y por el otro, el riesgo latente por el brote y rebrote del COVID-19, comentó el profesor investigador de Sociología y Antropología de la UAA, Octavio Maza Díaz Cortés.
Parecería increíble pero se dan casos en que la gente advierte que necesita salir de casa al trabajo corriendo el riesgo de contraer el coronavirus, por lo que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), propuso la implementación de un Ingreso Básico de Emergencia para la población en situación de pobreza, y algunos expertos han planteado que en México, reduciendo la evasión fiscal permitiría conseguir el monto para apoyar con ese proyecto.
Cabe mencionar que apenas hace unos días, la CEPAL refirió que México sería el país con mayor impacto en su pobreza extrema derivada de la crisis sanitaria, pues hay estimaciones que la población en esa condición podría incrementar en un 4.8%, es decir, pasaría del 11.1% a 15.9% de la población total.
Tema en el que expertos sugieren detenerse no sólo a analizar, sino a tomar medidas que permitan paliar las necesidades básicas que tendrán esas personas y por ello, la necesidad de implementar medidas sanitarias y de concientización a la población para que se sigan los protocolos y cuidados, para lograr detener al virus SARS-CoV-2.
El sociólogo Maza Díaz Cortés, mencionó que es complicado saber que hay muchas familias que sufren no sólo por tener pacientes con COVID-19, sino que seres queridos han fallecido sin tener la oportunidad de despedirse, lo cual ya de por sí es un problema emocional fuerte, ligado al tema económico y los cuidados emergentes.
Hay temas más relevantes que los ahora planteados en el juego que siguen los políticos, dijo, pues inclusive, en materia educativa hay familias en las que no se han podido acomodar los roles sobre quién se queda en casa a cuidar que los hijos estudien y estén atentos a sus aprendizajes, pero también atender los gastos que se han incrementado en el hogar por energía eléctrica e internet para cumplir con los requerimientos del trabajo y educación a distancia; por ello la reconsideración de la propuesta del Ingreso Básico de Emergencia.