De los 4 sectores que destacaban por su aporte a la economía de Aguascalientes, el único que no tuvo afectación ante la presencia del COVID-19 en la entidad fue el agropecuario, pues el automotriz, comercial y tecnologías de la información, han sufrido una pérdida de hasta el 50% en su capacidad instalada, expresó Cuitláhuac Pérez Cerros, presidente de la Red de Empresas Automotrices Manufactureras (MAEN por sus siglas en inglés).
Refirió que desde hace algunos años, la industria manufacturera que forma parte del Clúster que encabeza, decidió diversificar su producción, lo que sirvió de mucho para innovar a pesar de la pandemia, pero aun así la caída en sus niveles de producción, de generación de economía e inclusive de empleos se vino abajo durante abril y mayo principalmente.
La situación es tal que mientras que entre las aproximadamente 50 empresas del Grupo MAEN-Clúster Automotriz, habían logrado el año pasado tener 3,000 empleos en conjunto, dadas las circunstancias actuales se han visto en la necesidad de reducir su plantilla de personal a la mitad, lo cual es lamentable pero ha sido una salida necesaria, pensando en una pronta recuperación, pero las condiciones son poco halagüeñas.
Refirió que los proyectos de proveeduría se detuvieron para el sector comercio, tecnologías de la información y el automotriz todavía más, pero en el agrícola la solicitud de implementos continuó aun en ese tiempo en que el confinamiento obligó a la suspensión temporal de actividades productivas en varios giros no esenciales.
Inclusive para el sector comercial hay proyectos que fueron congelados, se tenían previstos a partir del segundo semestre del año y de momento se han detenido esperando que se reactiven a partir de diciembre próximo o enero, y es que grandes corporativos nacionales e internacionales en cuanto al comercio, decidieron parar sus proyectos y seguir como hasta ahora con el inventario actual.
Y es que no ha sido complicada la reactivación como tal, pues se tiene el equipo, capacidad, experiencia y en muchos casos se prepararon para arrancar motores desde mediados de mayo pasado, pero financieramente algunas empresas están al límite pues pagar salarios aún sin producir ni tener ventas, así como continuar con el pago de impuestos y servicios de las plantas industriales, originaron gastos internos sin tener ingresos.
“Financieramente la gran mayoría tuvimos la capacidad para aguantar el paro de labores, paros técnicos, negociar pagos de salarios, reducción de gastos internos”, pero el pendiente era saber cuántos iban a sobrevivir, y por fortuna, hasta ahora, las 50 de este grupo industrial, permanecen activas, algunas con riesgo de cerrar pero que con algún impulso se podrán recuperar.