De los casi dos mil emprendedores y empresarios atendidos hasta ahora por el Gobierno capitalino, más del 50% de ellos se financiaron en algún momento con el peligroso instrumento de las tarjetas de crédito, cuyo CAT alcanza niveles de hasta 137% anual, opción de préstamo que es fácil de obtener junto con el crédito directo bancario, advirtió ayer el secretario de Economía Social, Luis Obregón Pasillas.

Para las instituciones bancarias es más redituable impulsar los créditos directos o por la vía de tarjetas, sin embargo, cuando una empresa acude a solicitar un crédito Pyme, con una tasa de interés baja anual, un 12%, el Ejecutivo bancario no los quiere atender porque no cumple con sus métricas, pero si logra acordar un crédito con una tasa de interés de 36 o 38% anual, obviamente se lo otorga con rapidez.

Cuando un banco ofrece un crédito que conlleva una tasa de interés elevada, en un plazo de 24 horas se lo otorga y se lo deposita en la cuenta de la persona o empresa interesada. Sin embargo, el crédito Pyme suele tardar hasta un mes o mes y medio para que le sean entregados los recursos a los negocios.

Estos son temas que no cuadran y habla de que los bancos son negocios y obviamente les interesan las ganancias, y por ello les interesa colocar créditos con más altas tasas de interés.

La Secretaría de Economía Social y Turismo del Municipio trabaja actualmente con el 70% de las instituciones bancarias del estado, donde algunos son muy ágiles y otros lentos, unos tienen parámetros más sencillos y otros más altos. De ahí, la labor del Centro Pyme de encontrar las mejores opciones para cada uno de los clientes que se acercan en búsqueda de financiamiento productivo.

En lo general, dijo que es común que las empresas se financien al recurrir a las tarjetas de crédito, pero el problema va mucho más allá, es una cuestión de raíz, aquí no se tiene una cultura financiera en México. Muchas personas reciben el plástico y piensan que es dinero nuevo que les dan, pero no se percatan que deberán pagarlo después y que las tasas de interés son variables, las más baratas oscilan en un 38% y las más caras en un 137% anual.

Entonces, es un tema caro y peligroso. Cuando una empresa se financia a través de ella o más allá como sería el agiotismo, las estructuras financieras se descomponen y no existe forma de pagar esas tasas y los réditos que se generan mientras exista ese financiamiento.

Por último, señaló que la tarjeta de crédito debe verse como un instrumento financiero, donde el empresario paga los servicios de su negocio o como persona, y al final de mes liquida el saldo total, es decir, se gasta exclusivamente lo que se podrá cubrir con los ingresos que se manejan.