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Agencia Reforma

BOGÓTA, Colombia.-Gustavo Petro se convirtió ayer en el primer Presidente de izquierda en la historia de Colombia al asumir el poder en una ceremonia en la capital, evento que, según él, marcó el inicio de una nueva etapa en el país sudamericano, asediado por la violencia de grupos armados.
En un acto lleno de simbolismos en la Plaza de Bolívar, el Mandatario y ex guerrillero juró defender la Constitución y las leyes junto a Francia Márquez, quien también hizo historia como la primera afrodescendiente en ocupar la Vicepresidencia de la nación.
Petro, en un discurso de alrededor de una hora, prometió unir a un dividido país, luchar contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático, además de buscar la paz con las bandas criminales, la equidad de género y la cooperación en América Latina y el mundo.
«Así acababa Cien Años de Soledad, de nuestro querido Gabriel García Márquez, abro comillas: ‘Todo lo escrito en ellos era irrepetible, desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad, no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra'», declamó el Mandatario sobre la obra del Nobel colombiano.
«Los colombianos y las colombianas hemos sido muchas veces en nuestra historia enviados a la condena de lo imposible, a la falta de oportunidades, a los no rotundos. Quiero decirles a todos los que me están escuchando en esta Plaza de Bolívar, en los alrededores y en el Exterior que hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Nos la hemos ganado, se la han ganado. Su esfuerzo valió y valdrá, la pena».
El líder del Senado, Roy Barreras, le tomó el juramento a Petro, de 62 años. La senadora María José Pizarro, hija del máximo comandante de la extinta guerrilla M-19, le colocó la banda presidencial frente a aproximadamente 100 mil personas.
Durante la ceremonia, el Mandatario estuvo acompañado por la espada de Simón Bolívar, robada en 1974 por la M-19 y que estuvo en su poder durante 17 años hasta que fue entregada al Estado en 1991 como un gesto de paz.
«Que la paz total sea posible. Tenemos que terminar, de una vez y para siempre, con seis décadas de violencia y conflicto armado. Convocamos, también, a todos los armados a dejar las armas en las nebulosas del pasado, a aceptar beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia», subrayó Petro ante una multitud que coreaba su nombre.
Miles de simpatizantes se reunieron en el centro de Bogotá y en grandes pantallas instaladas en lugares públicos de todo el país para celebrar la llegada de la izquierda a la Presidencia.
Organizaciones feministas, de izquierda, indígenas y sociales de todo el país atendieron el llamado de acompañar la asunción.
«¡Sí se pudo… libertad, libertad!», gritaron algunos.