Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias

El lunes comenzaron las campañas políticas, periodo en el cual los aspirantes deben convencer al electorado con propuestas; sin embargo, parece que los partidos políticos se han olvidado que los ciudadanos estamos hartos de las campañas de lodo y desprestigio.

Los partidos políticos se han empeñado en desprestigiar a los otros, sin ofrecer nada a la ciudadanía.

Acción Nacional habla mal del PRI, el PRI habla mal del PAN, las izquierdas hablan mal de los dos anteriores, y la ciudadanía solo escucha lo malo que han sido todos esos gobiernos.

De nueva cuenta la ciudadanía no tiene una oferta que convenza, que contenga propuestas congruentes y viables que afecten de manera directa el entorno social, por el contrario, la única «oferta» que se tiene es el desprestigio evidente de un partido hacia otro.

Con más de 13 millones de spots los ciudadanos sufriremos y pagaremos esta guerra de lodo entre los partidos que no abona en nada al proceso democrático. Sin embargo, es muy claro que eso importa poco o nada a los partidos, ya que no es la primera vez que lo hacen, ni creo que sea la última.

Como siempre, los ciudadanos seremos los más perjudicados puesto que será difícil conocer la verdadera propuesta de los aspirantes, ya que como lo comentamos, éstos están más empeñados en descalificar al oponente que en dar a conocer su propuesta.

Sin duda, es lamentable que los recursos públicos los destinen para campañas chatarras, y que el ganador será aquel que logró ensuciar más al contrincante o en otras palabras, aquel que salió menos empantanado en esta guerra de lodo.

La baja participación en este proceso electoral será muestra del descontento con la clase política, que terca a las viejas prácticas, continúa empeñada en ganar elecciones a través de la guerra sucia pero sin propuestas.

Esperemos que en un futuro no muy lejano los aspirantes se den cuenta que las campañas deben ser de altura, mostrando la plataforma política de aquellos que buscan una curul, con propuestas concretas y factibles en beneficio de la colectividad, y no a través de campañas de lodo, que lo único que ocasionan es generar un mayor descontento hacia la clase política, descontento que se ve reflejado en el nivel de participación al momento de elegir.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.