La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, de acuerdo con los resultados de la ENIF 2018, el 65% de las mujeres mayores de 18 años cuenta con algún producto financiero, mientras que en el caso de los hombres es del 72%. Esta diferencia es de 7 puntos entre mujeres y hombres.
Aparentemente esta diferencia no es muy grande, sin embargo, al desagregar a nivel producto, la diferencia se amplía de manera importante: en cuentas bancarias el 20% son de mujeres y el 46% de hombres; en cuentas para el retiro el 35% son de mujeres y el 49% de hombres; en algún tipo de seguro el 17% son de mujeres y el 28% de hombres.
También datos de la ENIF señalan que sólo 7% de las mujeres ha tomado algún curso sobre cómo ahorrar, hacer un presupuesto o el uso responsable del crédito.
En el mundo, cerca de 2 mil 500 millones de personas no utilizan instrumentos financieros formales. En México, una de cada cuatro personas no cuenta con ningún tipo de servicio financiero. Por lo que se refiere a seguros, su penetración respecto al PIB es de 2.53%, que está debajo del promedio de los países de la OCDE de 9.0%.
Uno de los retos más relevantes que se tiene como sociedad es abatir el rezago de las mujeres en materia de inclusión financiera. De cada 10 mujeres en México, sólo 4 cuentan con un medio de ahorro formal y sólo 2 cuentan con la protección financiera de un seguro privado.
Esto se debe en gran medida a la brecha salarial, ya que sólo el 40.6% de ellas participa en el mercado laboral formal. La mayoría realizan actividades económicas no remuneradas. Además, las mujeres están al frente del 84% de los hogares monoparentales.
Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018 solamente 37.2% de las mujeres lleva un presupuesto o registra sus ingresos y gastos. Asimismo, 22.8% de las mujeres no ahorra, y de las que ahorran 15% lo hace de manera formal, 31.4% ahorra a través de medios informales y 30.9% utiliza ambas formas de ahorro.
“Las mujeres tienen menos participación que los hombres en todos los siguientes aspectos: contar con algún producto financiero; contar con algún crédito; contar con al menos un seguro; y tener una cuenta de ahorro para el retiro”, apuntó.