Édgar Contreras / Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO .-Los Clásicos reclaman héroes o villanos. En el 2-2 entre América y Pumas este último rol le correspondió a Andrés Iniestra.
El contención de los auriazules tiró por la borda, en un solo minuto, el trabajo de su equipo. Al 75′ cometió una falta por la que lo amonestaron. De ahí se derivó un tiro libre en el que tapó el balón con la mano en el área. Revisión en el VAR, penal, expulsión por doble amarilla, y seguramente un gran lamento en el vestidor por el gol de Federico Viñas.
Julio González (sustituto de Talavera) quiso agregarse a la lista de villanos minutos después al escupir el esférico a tiro de Leo Suárez, pero Santiago Cáseres voló la pelota pese a tener el marco abierto y al portero tirado en el césped.
También Henry Martín, quien recibió permiso de la Selección Mexicana para viajar a Holanda hasta después de este partido, tuvo dos opciones claras de gol que, raro en él, desperdició. Por lo menos se redimió con la asistencia en el primer tanto azulcrema.
Fue un Clásico vibrante, a diferencia de los otros dos del América, pese a las múltiples bajas de ambos equipos.
Claro que pesaron las ausencias. Las Águilas tuvieron que incorporar al contención Santiago Cáseres como central por derecha, y recorrer a la lateral derecha al novato Ramón Juárez, quien habitualmente es central. Por ahí tuvieron festín Juan Iturbe y Alejandro Mayorga. Juárez no pudo cerrar el resquicio para evitar la anotación de Juan Pablo Vigón al 28′, y en el complemento por ese mismo costado se escapó Mayorga, quien asistió a Iturbe.
América siempre vino de atrás, y aun así tuvo opciones para tomar ventaja. Empató a un gol por conducto de Nicolás Benedetti, uno de los cinco hombres de ofensiva azulcremas y quizá el más claro en ideas. Antes de que culminara el primer tiempo, Viñas escapó por izquierda, tras una barrida a destiempo por parte de Iniestra (quien ya avisaba) y reventó la pelota en el poste derecho.
Ambos equipos se entregaron. No fue casualidad la fuerte discusión entre Alan Mozo y Luis Reyes (bastante inseguro en la defensiva) al final del juego. No hubo cambio de camisetas o risas visibles a lo Oribe Peralta.
Era lógico, ambos equipos se jugaban mucho en la clasificación. América marcha tercero con 25 puntos y Pumas lo escolta con 24, pero atrás vienen los Tigres que con cuatro victorias consecutivas ya tienen 23 unidades y aspiran a arrebatarles uno de los puestos directos a Liguilla. Por ahora, después de una tormentosa semana, ambos equipos pueden estar en paz.