Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

“Bongbong” Marcos, el hijo del ex gobernante militar filipino Ferdinand Marcos que trae a la familia de vuelta al poder… (bbc.com).

Comentario:

Hace 36 años la gente se manifestó en una revuelta popular y sacó de la presidencia, que supuestamente había vuelto a ganar, a Ferdinand Marcos. Él había sido nombrado presidente en 1965 y se mantuvo, básicamente como dictador militar, hasta ese 1986. El nuevo gobierno encontró que Marcos había desviado a sus cuentas en el extranjero aproximadamente 10 billones de dólares, pero lo que más insultó a la población fue el hecho de encontrar en el closet de la esposa Imelda Marcos, 300 vestidos de diseñador, algunos aún con etiquetas de las boutiques más caras de Nueva York y, nada menos que… ¡3 mil pares de zapatos!

Fue un escándalo, no solo en Filipinas, sino en el mundo entero. ¿Quién puede tener 3 mil pares de zapatos, y de firmas reconocidas? El hecho se convirtió en la definición de la corrupción llevada a un extremo. La familia Marcos huyó al extranjero. Entre ellos iba el hijo “Bongbong” Marcos, quien hoy está celebrando el triunfo en las más recientes elecciones de Filipinas. ¿Cómo puede ser posible?

Luego de su exilio, el ex presidente Marcos falleció a los pocos años y el resto de la familia regresó a Filipinas. Sin duda los filipinos son buenos en el arte de perdonar, porque lo permitieron e incluso, Imelda Marcos, sí, la de los zapatos, compitió por la presidencia. No pasó a más, pero el hijo comenzó a desarrollarse en la política.

Ferdinand Marcos Jr. es todo un caso. Un día su padre, aún como presidente, se refirió a él como holgazán. En el extranjero intentó, sin lograrlo, un título universitario. Se dice que reprobaba cuanto examen se le ponía enfrente. Ya en política, se negaba sistemáticamente a otorgar entrevistas serias donde expresara sus ideas de la economía. Sólo permitía entrevistas superficiales y con medios amigables. ¿Cómo pudo avanzar un candidato así?

Las redes sociales lo impulsaron. Surgieron videos de las cosas buenas que le habían pasado a Filipinas en el gobierno de su padre. En vez de “el tiempo de la corrupción”, se hacía referencia a “la época dorada”. Una segunda estrategia fue elegir como posible vicepresidente (en Filipinas se vota por separado la vicepresidencia) a la hija del actual presidente Rodrigo Duterte. Al parecer la hija y el padre están distanciados, pero el apellido le funcionó a Marcos como elemento de su fórmula.

Haya sido la mala memoria de los filipinos, su magnanimidad al otorgar segundas oportunidades, su inocencia al creer que el hijo será diferente del padre, o creer, de forma aún más inocente, que el hijo, al ser presidente, regresará al país al menos parte de lo que se robó el padre, tienen a Ferdinand Marcos Jr. como presidente electo, habiendo no sólo ganado, sino arrasado en las recientes elecciones. ¿Qué tanto le costará ahora al pueblo filipino?

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com

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