Saúl Alejandro Flores
  1. La agenda del agua omitida, porque… no da votos

Estimados lectores, la semana pasada les compartí la reflexión en torno a la indiferencia que guardan los actores políticos principalmente en la aspiración por tener el poder político y los privilegios que ello conlleva en su esfera personal y la del grupo que los propuso, (ese grupo no son los ciudadanos, eso lo debemos tener en claro) para lograrlo necesitan votos de una mayoría, a la que dicen representar, aunque sólo representan intereses de grupo o de grupos determinados que tienen la habilidad para extorsionar o chantajear, caso reiterativo en Aguascalientes al igual que otros lugares del país.

La semana pasada mencioné a todos los actores políticos, y en esta entrega me enfocaré en el Poder Legislativo tanto federal y estatal. A nivel nacional se tiene un escenario trabado desde hace varios años con relación a la Ley General de Aguas, tarea no terminada a pesar de que desde 2012, la modificación del Artículo Cuarto constitucional la ordena como una prioridad para el cumplimiento del mencionado derecho al agua. En la pasada administración federal Conagua presentó una propuesta que quedó en el congelador por mal escrita y peor cabildeada por la institución. Pero hoy se tienen más de tres propuestas, escritas como la primera, en sustitución aparente de la Ley de Aguas Nacionales vigente, apoyándose todas en el mencionado derecho humano al agua, como gancho cuya complejidad es que confunde el derecho humano al agua, y vale la pena decir que ese presunto Derecho no llega ni a servicio, el cual sería casi desde cualquier punto de vista satisfecho si en México tuviéramos buenos servicios de agua potable y saneamiento para la mayor parte de la población.

Durante una década en este mismo espacio he escrito sobre la falta de buenos servicios de agua, que nos han llevado a ser uno de los países con mayor consumo de agua embotellada, así como el introductor de una arquitectura panorámica de vivienda basada en tinacos sobre las casas y llegar a que en un 70% de las viviendas se tengan más de un medio de almacenamiento de agua. Un país en que se advierte al turismo la imposibilidad de beber agua de los grifos y en el que menos del 50% de las viviendas recibe agua cada día, aunque fuera por horas.

Tanto a nivel nacional como local les seduce incurrir en la inconstitucionalidad, ojalá legislaran con un poco de congruencia con los objetivos que deberíamos alcanzar. También he compartido a ustedes en este medio la relevancia de la economía de escala, la necesidad de tener información, tener una política nacional de agua potable y saneamiento, implementar procesos de regulación como en otros países que un día (hace décadas) vinieron a aprender y observar lo que se hacía y hoy vienen a vendernos sus servicios porque se demuestra al exterior que no sabemos hacer las cosas.

¿Qué aspectos debería tener una legislación nacional y local en materia hídrica? Es importante definir una agenda partiendo de interrogantes relevantes y reales, no como una forma de lo que cuestioné la semana pasada de lo reiterativo de hacer comisiones excluyentes para elaborar una ley, mal que aún está presente, los que ayer fueron excluidos, hoy excluyen, así que no habrá avances, sólo se repetirán errores con otro rostro y con ideología diferente, las ideologías, no tienen utilidad alguna, la naturaleza no necesita ni religiones ni ideologías, el agua no necesita ni a unas ni a otras.

Las interrogantes deben partir de cuáles esquemas de regulación en materia de servicios deben establecerse, dado que se trata de servicios públicos; cómo alcanzar la sustentabilidad y fortalecer la sostenibilidad, no importa que sea un organismo privado, público o mixto; cómo definir el pendiente de diseñar (porque no lo hay aunque lo diga el tan gustado discurso de los actores electorales) una política hídrica tanto en lo nacional, local y municipal; la importancia de erradicar la práctica de subsidios y medidas populistas, así como de las medidas que permitan ponderar el servicio y no la fotografía del tendido de tubos para presumir en la estadística; los mecanismos tarifarios; la sensatez de que hay municipios que nunca serán sostenibles, ni tendrán capacidad para brindar buenos servicios y con la única alternativa de buscar la agrupación de municipios soportados en las economías de escala, el cómo institucionalizar la regulación y la consolidación de los servicio en el ámbito rural; la relevancia de diseñar y crear subsistemas de información y financiero; así como por vez primera crear una auténtica autoridad del agua en el ámbito nacional, estatal y municipal. Continuamos la próxima semana, no sin antes recordarles la importancia de diseñar una política hídrica que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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