Saúl Alejandro Flores

Se ha repetido hasta el cansancio que los personajes electorales no tomen en serio la problemática, su modo de vida es vivir de los procesos de elección, recorren y han recorrido de un puesto a otro, con una estela de resultados nula o casi nula, con la justificación de que hacen trabajo político, el cual no aporta valor alguno en los resultados que demanda un país o una sociedad, sólo aporta resultados al grupo que representan, para seguir viviendo de la política, esa es nuestra realidad, los candidatos no representan a un ciudadano, representan a un grupo de poder y ya. Por fortuna parece que eso queda cada vez más claro en un electorado, ahora el tema es encontrar cuáles de esos candidatos son eficientes, y si los hay, pero como dice el clásico se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos.

También son repetidas hasta el cansancio letanías inútiles y falaces en el sector agua, como aquellas de “que se vaya Veolia” y así todo mundo será feliz, y del subsuelo brotarán manantiales eternos, cantaletas resultado de la falta de memoria y fomentadas por el oportunismo político, o como la reciente visita de un personaje reciclado de la política como Ivonne Ortega, quien vino hace unos días a Aguascalientes, y persiste con los anzuelos que buscan que muerda el electorado, a quien lo tratan como especie de cacería y no con el respeto que merece un electorado de quien han abusado de su esperanza; votar a cambio de lo mismo, atraer su voto para simular cambios, en el sector de los servicios de agua esa es la constante.

Es paradójico que varios de esos personajes abusen de lo que se denomina “muletilla” de que el agua no es mercancía”, eso dicen pero así lo tratan ellos como espejitos de colores, hacen marometas con el derecho humano al agua, simulando interpretarlo, pero todo es electoral, hablan de “descuentos” sobre el agua, como si estuvieran en un tianguis.

Hasta el momento ningún candidato o partido ha emitido con seriedad, se basan en percepciones de lo que quiere según eso un usuario, no de lo que necesita el usuario, eso ya sería ganancia, no les interesa la sostenibilidad ni sustentabilidad del recurso, ni la transversalidad del agua, ni construir o fortalecer su institucionalidad, y si son legisladores, ni siquiera reparan en diseñar un marco legislativo y reglamentario, un marco regulatorio de vanguardia, sólo reuniones y hablar a los cuatro vientos de que ya no habrá suspensiones, ni cobros, invocando consultas como solución, aunque en realidad perviertan una figura constitucional de gran valía.

El país padece una situación complicada en lo general con una ausencia de autoridad del agua, Conagua no es el todo y más aún cuando se niega en corregir su campo de competencia constitucional, que sólo aplica en cuanto al Artículo 27 Constitucional, no en cuanto a los servicios municipales de conformidad con el Artículo 115, ni con el Artículo 4, ni 28 de la Constitución, por eso se ha demandado una Ley que cumpla con los principios de la certeza jurídica, aunque lamentablemente se encuentra perdida, así que desde las tonterías que propuso un senador por MORENA, Martí Batres, demostrando que lo suyo era no asistir a clases y estar en la “grilla universitaria”, con aquella iniciativa de septiembre de 2018, absurda, inconstitucional y que demuestra su ignorancia. O bien la medida que tomó Claudia Sheinbaum, respecto a terminar la relación con Veolia y otras tres empresas, que apoyaban en los procesos de facturación, determinación de consumos, medición, etc.

Esas medidas de Sheinbaum llevarán a colapsar a los servicios de agua, con lo que remarcará más esa dependencia de que la CDMX consuma el agua de sus vecinos, y aun así no logrará abastecer ni cumplir con la satisfacción del derecho humano al agua, su problema es mayor, ya de eso hablaremos en otra ocasión.

Los gobiernos emanados de las ocurrencias de cada alcalde o gobernador de cada tres o seis años, son parte de los responsables, de la crisis del agua tanto en lo agrícola, ambiental, industrial y el uso doméstico, esa ausencia de continuidad es la que lleva a escenarios como los actuales, y la medida electorera de Sheinbaum es lo que implicará un crecimiento de una deuda por ineficientes que será cubierta en décadas.

Entre eso y otras fatalidades es por qué los procesos electorales son enemigos reales del agua, la siguiente semana hablaremos de tarifas y ajustes. Recuerden la importancia de emprender políticas que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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