Víctor Hugo Granados Zapata

Con el arranque de este proceso electoral, se han distribuido cientos de propuestas sobre diferentes materias según el tipo de candidata o candidato (diputación federal, local y por el ayuntamiento). En el caso de Aguascalientes, la mayoría de las personas estamos más enfocados en las elecciones por la Presidencia Municipal, sobre todo en el conflicto entre los candidatos que llevan la delantera en las encuestas Leo Montañez (PAN/PRD) y Arturo Ávila (MORENA/PT); y el problema más grande de la agenda pública en el Municipio, el tema del agua. Sus propuestas poco podrían servir para el sector educativo, debido principalmente a que las entidades y la Federación se encargan de la mayoría de la inversión en materia educativa a pesar de que son materias concurrentes, lo que nos lleva a preguntarnos ¿tiene alguna relevancia el sector educativo en estas elecciones? La respuesta es un urgente sí.

Como mencioné al inicio de este texto, la contienda electoral también se da por diputaciones locales y federales, lo que podría significar un cambio en la elaboración de legislación y presupuesto a nivel estatal y federal. Esto es muy importante, dado que el sector educativo debería tener mayor prioridad en la agenda y para lograrlo debe contar con un presupuesto suficiente para sostener de manera eficaz el gasto público necesario (nómina docente, mantenimiento de aulas, becas, incentivos, etc.) y un trabajo legislativo prudente, con la finalidad de crear programas (con base en evidencia) para combatir los problemas que aquejan a este sector (expansión de la brecha educativa, la deserción escolar, etc.). Si queremos combatir esta crisis educativa que estamos viviendo, necesitamos un cuerpo legislativo preparado y comprometido a mejorar la calidad de la educación, no con empeñarla con miras a una reelección.

Voy a enmarcar algunos errores legislativos fundamentales a nivel federal y estatal en materia educativa. Cuando se aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación para este año, se eliminó el programa de “Escuelas Tiempo Completo”, cuya finalidad era la de combatir la desnutrición en la primera infancia, así como también incentivar la permanencia en las aulas. El presupuesto de dicho programa se intentó salvar con un artículo transitorio en el que se hace mención que se ejecutará su presupuesto original a través del programa de “La escuela es nuestra”, aunque nos deja con las siguientes preguntas, ¿para qué se elimina este programa si se va a tratar de etiquetar su presupuesto en otro? ¿No sería más sencillo y eficiente salvaguardar el programa? ¿A dónde se destinaría realmente? Por si no fuera poco, en semanas anteriores hablamos sobre la publicación de la nueva Ley General de Educación Superior, donde hacen el mismo “truco de magia” (otro transitorio) señalando que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público deberá respetar el presupuesto a educación superior con relación a los años anteriores, sin embargo, su aumento quedará con base en el criterio de la misma secretaría. ¿De qué sirve garantizar el aumento del presupuesto a educación superior si van a colocarle un candado al mismo? Estos son sólo algunos ejemplos del terrible trabajo legislativo que ha tenido la actual Legislatura a nivel federal (sobre todo por parte de la bancada de MORENA, donde se han propuesto la mayoría de estos errores). Cabe mencionar que gran parte del cambio presupuestal se orienta al programa de Becas para el Bienestar, donde se le retira el apoyo a quienes más lo necesitan, que se orientaba a través del ETC y Prospera, para distribuirlo de manera igualitaria por todo el país (según una investigación que realizó la AC Mexicanos Contra la Corrupción y al Impunidad, en los 20 municipios más pobres del país, el 45% de las niñas y niños no pudieron continuar con sus estudios debido a la cancelación del programa Prospera).

Aterrizando en Aguascalientes, nuestra Legislatura a nivel local ha dejado mucho que desear. Bautizada como la “legislatura de las vergüenzas”, el papel que ha desempeñado en el sector educativo fue muy irresponsable, iniciando con la introducción de un mecanismo de censura escolar (mejor conocido como “PIN parental”) en la Ley de Educación para el Estado de Aguascalientes en su artículo 4°, donde señala que los padres podrán negarles a sus hijos el acceso a clases que contengan temas de “moralidad, sexualidad y valores”. Por si no fuera poco, meses atrás se había propuesto intervenir con una contraloría a la Universidad Autónoma de Aguascalientes (específicamente promover cambios en su junta de gobierno), violando el Artículo 3° de la Constitución, fracción VII que señala expresamente la autonomía de gestión de las universidades públicas. Ambas iniciativas son evidentemente inconstitucionales, al grado de poner en duda la calidad de las y los asesores que tienen en el congreso (o en caso de que estén conscientes de que están violentando la constitución, hacen evidencia de su indiferencia con el Estado de Derecho). De éstas dos solamente se bajó la iniciativa para violar la autonomía de la UAA, aprobando “al vapor” la censura en la educación de las niñas, niños y adolescentes (aunque dicho artículo será revisado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación tras una acción de inconstitucionalidad interpuesta por la Comisión Estatal de Derechos Humanos).

A pesar de estos tropiezos terribles en materia educativa, solamente podemos destacar dos cosas “buenas”: a nivel federal, la creación de la LGED (la cual se logró por consenso entre casi todos los partidos, excepto el PT) y a nivel estatal el respaldo presupuestal al sector educativo. Si usted que está leyendo esto le interesa la educación pública, debe tomar en cuenta lo anterior antes de salir a votar. Reconozco que el panorama es muy desalentador, sin embargo, necesitamos fortalecer el trabajo legislativo para darle un empujón al sector educativo: orillar a que las y los candidatos se comprometan a aumentar la inversión en infraestructura escolar, implementar programas de combate a la deserción escolar (no solamente dar becas sin ningún condicionamiento, como el caso de las becas para el bienestar), incentivar el apoyo a los sectores más vulnerables del país y de Aguascalientes (así como también, no votar por aquellos que han solapado esta crisis educativa que vivimos hoy en día, específicamente a nivel federal). Si queremos formar parte de un cambio en sector educativo, esta es nuestra oportunidad.