El P. Rogelio Pedroza González reconoció que ante la rebatiña del poder, entre diversos partidos políticos, ahora más que nunca hay que reflexionar el voto y no venderlo por dádivas.
Dijo que cada partido hará su luchita por allegarse de votos y pondrá en marcha las estrategias que crea convenientes, incluida la oferta de productos o servicios; están en su derecho, como también lo están los electores, de pensarle bien a quién darle su voto y no perder de vista el trabajo de los candidatos por el bien común.
El asesor diocesano de Pastoral Familiar, P. José Guadalupe González, reiteró su invitación a los fieles a participar en la Semana por la Vida que se transmite por Facebook del Correo Diocesano; y destacó la innovación de que este año, en vez de que las mujeres marchen por la vida, habrá bendición de vientres, refiriéndose a mujeres embarazadas.
Mencionó que los creyentes en Cristo debemos, de modo particular, defender y promover el derecho a la vida; toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe.
Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier género, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio; todo lo que viola la integridad de la persona humana, como las mutilaciones, las torturas corporales y mentales, incluso los intentos de coacción psicológica, atenta contra la fe misma.
De igual modo, todo lo que ofende a la dignidad humana, como las condiciones infrahumanas de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; también las condiciones ignominiosas de trabajo en las que los obreros son tratados como meros instrumentos de lucro, no como personas libres y responsables.
Ayer, en la tradicional rueda de prensa del Obispado, se informó de las ceremonias de Semana Santa, que serán a puertas abiertas, pero con estrictos protocolos sanitarios; en los templos se permitirá un aforo del 30% y 40%; no habrá Pascuas Juveniles presenciales; tampoco Procesión del Silencio, ni Rosario del Pésame.
No habrá viacrucis todo el día, tanto por la pandemia, como por la delincuencia; no habrá lavatorio de pies y en la Misa Crismal que será presidida por el Cardenal de la Provincia Eclesiástica, José Francisco Robles Ortega, sólo podrán estar los sacerdotes.