RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En la entrega anterior le comentaba que se había dado por terminado el informe diario que daba el Dr. López-Gatell. Ya no habría conferencias de prensa para poner al tanto a la población sobre el comportamiento del virus y sus consecuencias, tanto en personas contagiadas como fallecidas. Desde luego que seguirían informando, pero ya de manera somera y sólo de los datos más esenciales: Contagiados, muertos, así como el famoso “semáforo”, con el que semana a semana se designan las libertades, así como la manera en que se deberá comportar la población de acuerdo a la situación que se prevé prevalecerá en materia de contagios. Yendo del rojo, naranja, amarrillo y verde.

En la semana que iniciaba el día 7 de junio todo fue alegría en el territorio nacional, pues a excepción de Campeche, todo el país estaba en ¡verde! Incluida increíblemente la CDMX. La realidad es que era mucha belleza para ser verdad, y sobre todo con los datos que daba el Gobierno Federal los cuales ya no son muy creíbles. Lo anterior en lugar de ayudar a seguir controlando la pandemia, originó que la población de todo el país sintiera que ya la habíamos hecho y que el coronavirus ya era una cosa casi del pasado. Y se volvieron a ver las grandes aglomeraciones en todos lados: Centros comerciales, tianguis, mercados, supermercados, restaurantes, bares, merenderos, antros, las fiestas particulares acapararon un elevadísimo número de salones de fiestas; faltaban templos para las ceremonias religiosas de todo tipo: bodas, bautizos, primeras comuniones, etc. Las playas y centros vacacionales con miles de turistas. De Aguascalientes, por ejemplo, un grupo de excursionistas que fueron a Tequila, Jalisco, sufrieron un tremendo accidente en la carretera ya de regreso. El autobús venía sobre pasado de pasajeros y hubo varios lesionados de consideración.

Así también las graduaciones no se han hecho esperar. Ha habido muchos eventos de este tipo, aunque en algunos, hay que reconocer, han limitado los espacios a tan sólo los alumnos que terminaron sus estudios.

En fin, las ciudades del país sin dudarlo volvieron a la normalidad.

La vacunación a las personas de acuerdo a su edad, ha seguido sin dar tregua de parte del Gobierno Federal, lo cual en parte ha hecho que los vacunados ya sientan que tienen una patente de corzo y ya no se van a contagiar, lo cual no es cierto, pues con todo y vacuna se puede adquirir el virus.

Las libertades – ¿O libertinajes? Tomadas por la población en todo el país originaron que la semana pasada el gobierno de la CDMX anunciara que seguirían en verde, pero la Secretaría de Salud les dijo que no, que estarían en amarillo a partir del lunes 21, o sea antier. Lo importante de este comentario es que no era ningún secreto que el país no estaba en condiciones para ponerlo casi todo en verde. De hecho, los últimos análisis que se habían realizado en los últimos dos días de la semana anterior, se veían como no solamente no habían terminado de defender los contagios en la CDMX, sino que empezaban a ver un ligero repunte y esto a la hora de los cálculos tan complejos no les iba a dar la posibilidad de que el semáforo siguiera en verde, por eso a la mera hora el Gobierno Federal dijo que lo regresaban a amarillo.

Lo anterior también pasó en varios estados de la República, por eso se ajustó y algunos estados los regresaron al amarillo; Aguascalientes, no sé si para bien o para mal, fue dejado en verde. Y digo que no sé si para bien o para mal debido a que la población anda muy tranquila ya haciendo su vida casi normal sin tener los cuidados que se tuvieron hasta hace algunos meses. Hemos sido testigos cómo la ciudadanía anda un poco relajada, pero cuando uno ve otros estados de la República, como los del sureste y de la península de Yucatán en donde ya empiezan a tener saturación en los hospitales y están a punto de entrar en semáforo rojo. La realidad de las cosas es que estamos viendo cómo esta pandemia está viva y con cualquier cosa que no hagamos bien vamos a ver repuntes importantes y muy peligrosos.

No hay que olvidar que estamos también viendo el tema de la variante Delta, que también está amenazante en todo el mundo y por lo tanto México no está exento.

Todo lo anterior se veía venir. Ahora la pregunta es: ¿Qué va a pasar con los nuevos anuncios del Gobierno Federal de cambiar de nuevo el semáforo y volver a varios estados a amarillo, naranja y rojo, con excepción de unos cuantos, en verdes, esto es prueba terminante de que esto no tiene para cuando terminar?

México no ha experimentado en cabeza ajena para accionar de manera eficaz y oportuna. Por ejemplo, en la Gran Bretaña con cualquier pretexto regresan de nuevo al confinamiento y eso que Gran Bretaña lleva un avance importante en la vacunación. En México, si nos atenemos a las cifras, apenas un poco más del 20 por ciento de la población se encuentra ya vacunada. La realidad es que mientras no se acelere la vacunación, mientras no se tenga más certeza -y esto no va a ocurrir hasta dentro de muchos meses-, tenemos que seguir con la mentalidad de tener precaución máxima y esto hace que en cualquier momento volvamos a perder la movilidad y volvamos a estar guardados. ¿Por qué? Porque es el mismo virus, solamente que ahora ya tiene variantes importantísimas y de mucha peligrosidad, como la variante Delta.

Sin duda hay mucho por hacer, pero sobre todo….¡seguirnos cuidando!