Estimados lectores, continuamos nuestro viaje por la historia de México, dedicando el artículo de hoy a la Época Colonial, correspondiente al Virreinato de la Nueva España, el cual duró casi 300 años y abarcó, además del actual territorio de México, gran parte de América Central y del Norte, así como pequeñas porciones de Oceanía y Asia.
Después de la conquista de Tenochtitlan por parte de Hernán Cortés y la consecuente caída del imperio azteca, comenzó la explotación y organización del actual territorio de México por los europeos. En 1527 fue instaurada la primera Real Audiencia, en 1530 la segunda y en 1535 fue fundado el Virreinato de la Nueva España, siendo el primer virrey Antonio de Mendoza y Pacheco, quien ejerció el cargo hasta 1550.
El territorio fue dividido en reinos (Nueva España, Nueva Galicia, Guatemala, Nueva Vizcaya, Nuevo Reino de León, Santa Fe de Nuevo México, Nueva Extremadura y Nuevo Santander), capitanías generales (Capitanía General de Santo Domingo, Capitanía General de Yucatán, Capitanía General de las Filipinas, Capitanía General de Puerto Rico y Capitanía General de Cuba), señoríos (Marquesado del Valle de Oaxaca y Ducado de Atrisco) y provincias (Nueva Navarra, Las Californias, etc.).
El gobierno del virreinato estaba en manos del virrey, quien representaba y reportaba al monarca español; asimismo, desde el punto de vista de la organización política, el virrey se encontraba en un peldaño inferior al ocupado por el Consejo de Indias y la Casa de la Contratación de Sevilla. A la cabeza de las entidades territoriales del virreinato se encontraban los gobernadores, las audiencias, los cabildos y los ayuntamientos. Por último, los corregidores y alcaldes mayores eran los encargados de la administración a nivel local.
Cabe recordar que en el siglo XVIII se formaron las intendencias, las cuales eran nombradas directamente por el rey español para buscar reducir el poder del virrey y las autoridades locales con el objetivo de combatir la corrupción.
En lo que tiene que ver con la sociedad, cabe recordar que ésta estaba compuesta principalmente por los españoles peninsulares, que disfrutaban de todos los privilegios; los criollos, hijos de españoles nacidos en España; los mestizos, hijos de españoles e indígenas; y los indígenas.
Por último, en cuanto a la economía, ésta se basaba principalmente en la minería, caracterizada por la extracción de recursos como el oro y la plata; la agricultura y la ganadería; y el comercio, estrechamente controlado por la metrópoli.