Por Armando Romero Rosales.

(Primera parte)

Como amigo y ex colaborador de Otto Granados Roldán, escribo algunos comentarios acerca de su magnífico libro que narra con toda puntualidad los éxitos y vivencias de su vida pública por más de 40 años. Leerlo me hace reflexionar que trabajar a su lado fue una de las experiencias más aleccionadoras que he tenido en mi vida dedicada a la política, a la administración pública y al Partido Revolucionario Institucional.

Considero que su formación en valores dentro del seno familiar, basada en su amor a la patria, a la familia, la honradez y responsabilidad entre otros, la trasmite en las diferentes acciones y decisiones de su vida. Igualmente, su educación y una sólida preparación profesional, donde destaca haber estudiado en El Colegio de México, le dieron firmeza a su carácter y riqueza a su intelecto con el que ha podido asumir cualquier reto por más difícil que este sea. La cercanía de Granados a Don Jesús Reyes Heroles y a Carlos Salinas de Gortari, presidente de México, grandes “gurús” de la política mexicana y de la administración pública, moldearon su intelecto ya preparado para recibir sus enseñanzas. Por esas razones, principalmente, considero que plasma con suma facilidad las experiencias vividas en su larga trayectoria; pero, además, lo hace con un rico vocabulario, ameno, fresco, elegante, en ocasiones con finas ironías; me hizo sentir que estaba platicando en persona con él.

En lo particular, al dar cuenta de su lectura, me sentí íntimamente ligado a una parte de su narrativa, cuando describe sus vivencias como precandidato a gobernador, como candidato y ya como gobernador del Estado; dado que fueron los años en que tuve la gran oportunidad de colaborar de cerca con Otto Granados Roldán. Recuerdo cuando el Ing. Miguel Ángel Barberena, entonces gobernador del Estado, nos dijo en Los Pinos en las oficinas de Otto frente a nosotros dos, que el destino nos iba a unir y nos diéramos un apretón de manos… y fue muy cierto, gracias a la invitación que luego el Lic. Granados me hizo para que me sumara a su precampaña y a las importantes responsabilidades que siguieron después, durante prácticamente todo su sexenio.

El relato que hace de la campaña político-electoral es rico en detalles y múltiples vivencias que sintió en carne propia, como la que menciona de una señora que le comentó el caso de su hijo preso por homicidio. Ciertamente, logró manejar muy bien su campaña, seleccionar candidatos cuidando los equilibrios políticos tradicionales del Partido y de la mano de éste, supervisar sus campañas. Otra anécdota que relata con mucho sabor es la reunión que tuvo con los notables de los municipios, particularmente el de Calvillo donde Don Elías lo cuestionó sobre algo que había escrito sobre la Iglesia Católica, dejándolo, a él y los presentes, satisfechos con su respuesta.

Deja muy claro, el Lic. Granados, la diferencia que hay entre estudiar política encerrado en cubículos en las más sobresalientes instituciones académicas y salir a la calle, a recorrer poblados a platicar con la gente. Lo platica en su libro y lo ejemplifica con una frase muy simpática cuando dice que “se gobierna en prosa pero se hace campaña en poesía”.

De bastante agrado explica la conformación de su Gobierno, de su equipo de trabajo. Primero, nos comenta cómo llevó a cabo el Plan Estatal de Gobierno mediante 18 foros de consulta adelantándose a la fecha constitucional para presentarlo. Simpáticamente nos menciona que además de aprovechar el tiempo, de esa manera, el equipo se mantendría lejos de politiquerías, pues todos tendrían alguna tarea en la confección de dicho plan. Enseguida, se dio a la tarea de ensamblar un equipo que en lo posible tuviese 5 características: competencia, inteligencia, capacidad de ejecución, honestidad y lealtad. En ello concurrieron personajes de distintas trayectorias, experiencias, etc.; como es el caso de 4 ex rectores de la Universidad Autónoma de Aguascalientes que incorporó a su gabinete.

Llamó mi atención el relato que hace sobre el ejercicio de su gobierno, muy completo. Refiere cómo se enfocó en cumplir con los 10 puntos que abordó en su toma de posesión y cómo logró cumplir al cien por ciento. Destaca con todo acierto la educación, que además siempre estuvo en sus prioridades; su relación con el SNTE, con su dirigente Elba Esther Gordillo, a quien puso en su justa dimensión; así mismo, su programa de becas que superó los 43 mil beneficiarios. Destaca, además, cómo logró proyectar al estado al primer lugar nacional en educación, gran logro por el que la población se sentía –y se sigue sintiendo– muy orgullosa de ese reconocimiento. Refleja un profundo amor y conocimiento en esta materia, tanto a nivel estatal como nacional.

Respecto a su mención de cómo percibió el Lic. Granados Roldán la creación de la Universidad, considero que lo expresado en ese entonces por el Contador Público Humberto Martínez de León, a la sazón primer rector y fundador, en el sentido de que el entonces gobernador Francisco Guel Jiménez se opuso al nacimiento de la Institución Educativa, es inexacto. Es conveniente subrayar que yo tuve otras vivencias. Fue aproximadamente a finales de 1971 o principios del 72, siendo yo presidente de la Sociedad de Alumnos del bachillerato del IACT, cuando fui llamado por el Dr. Guel para platicarme de su empeño por impulsar la creación de una universidad para Aguascalientes, deseo que ya le había externado al primer mandatario, Luis Echeverría Álvarez, y su secretario de Educación Pública, Víctor Bravo Ahúja, y que toda vez que en unos días el presidente arribaría al estado, me proponía que yo también se lo solicitara a nombre de los jóvenes y alumnos. Así lo hice, en un acto en el Teatro Morelos donde tuve una intervención dentro del programa de este evento y ahí le solicité formalmente la creación de una universidad. Al término de ella, lo saludé con mucha emoción. Siento que, de alguna manera, esto apoyaba la solicitud del gobernador del Estado. Lo que supe un poco después fue que estando muy cercana la fecha de postulación del candidato del PRI al Gobierno del Estado, creyeron conveniente darle un poco de respiro a la aprobación de la iniciativa para la creación de la universidad, misma que ya estaba en poder del Congreso del Estado, “para no politizarla”.

Otro tema de su Administración que destaca en su libro es el relativo a las finanzas. Considero que además de estar muy bien redactado –como es natural en él–, su manejo fue excelente y diré que Granados Roldán es de los pocos políticos que no ha sido criticado por haber protagonizado algún acto de corrupción en su administración y, en general, en su vida pública. Su honestidad, pero también su habilidad y visión se reflejan al tener la idea de crear un nuevo marco normativo para el manejo de las finanzas públicas estatales, lo que le permitió enfrentar con éxito el “tropiezo nacional” que padecimos en los años de 1994-1995. Sin lugar a dudas, sus decisiones sobre la venta a particulares de la Monumental Plaza de Toros y el centro comercial Expo Plaza, aunado a su decisión sobre la autopista Aguascalientes-León, mucho ayudaron al equilibrio de las finanzas.

Me llamó fuertemente la atención leer las aleccionadoras relaciones que tuvo con el Congreso del Estado y el Poder Judicial, por la importancia que revisten estos otros dos poderes del Estado. Con éste último tuvo que lidiar con una compleja situación pues había muchos compromisos laborales creados, añejos, que le quitaban eficiencia a su desempeño. Supo ganarse la buena voluntad de magistrados y jueces a base de seriedad y buen gobierno. Respecto al Poder Legislativo, la relación con su primera legislatura, la LV, no tuvo ningún problema pues tenía mayoría de diputados. En relación a su relato de las dificultades que surgieron en la segunda legislatura de su sexenio, para su conformación e instalación y después de leer las distintas peripecias por las que tuvo que pasar, sobre todo con los panistas (pues siendo el PRI minoría, querían apoderarse de toda posibilidad de poder político) expresa con exactitud las enseñanzas que le dejó este conflicto, de ahí que sea muy atinada su frase de que sus relaciones con el Congreso fueron para él, “artesanía política”.

Otto Granados afirma que tuvo que gobernar con un congreso opositor inédito, pero no conflictivo ni problemático. Resalta el reconocimiento que finalmente hace a esta legislatura y en particular a los 11 diputados de extracción priista por su habilidad y eficacia. Quienes hemos sido diputados, valoramos mucho este trabajo político llevado a cabo entre el Ejecutivo y los legisladores. De cómo a través del diálogo se arreglan los conflictos.

Otro tema muy interesante al que se refiere el escritor de cuando fue Gobernador del Estado es respecto a sus relaciones con las iglesias, con todas, pero destaca la católica, por su importancia en Aguascalientes, las cuales fueron no digo muy buenas sino extraordinarias por su buen trato con el Obispo de esta Diócesis, Don Rafael Muñoz Núñez, y sus párrocos, además por los apoyos que brindó a los diferentes templos.

A los Empresarios les dio un buen trato y siempre fue atento a sus problemas. Habla de cómo llevó a cabo una política de promoción económica exitosa, de sus viajes a Japón a entrevistarse con los grandes empresarios, sobre todo de la industria automotriz, para impulsar el fomento a las inversiones; teniendo, siempre, buenos resultados.

De los años difíciles. En un capítulo, relata Granados Roldán los acontecimientos surgidos antes, durante y después del destape del candidato a la Presidencia de la República por el PRI en 1994, Luis Donaldo Colosio. Su narrativa es muy interesante y, sobre todo, por venir de un actor importante de esta etapa de la vida política del país, como amigo de él y como Gobernador del Estado. Comenta cómo, a finales del 1993, atravesábamos por un gran momento; ya teníamos candidato a la Presidencia, Tratado de Libre Comercio (TLC), no se vislumbraban problemas políticos importantes, por lo que el presidente estaba satisfecho. El 31 de diciembre, estando en la cena de fin de año, el jefe del Ejecutivo y varios invitados, entre ellos el entonces gobernador de Aguascalientes, surge el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas y con ello la confusión y preocupación en las altas esferas políticas de la nación y en los estados. Poco después de este acontecimiento, surge otro igualmente grave: el asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, duro golpe para el presidente Salinas, para el PRI y para la sociedad en general y que sin lugar a dudas marcó un parteaguas en la vida nacional. En lo personal la narrativa del Lic. Granados en este capítulo particularmente me llegó muy profundo, pues yo viví más o menos de cerca estos tristes acontecimientos dado que fungía entonces como delegado Especial del PRI en la campaña en Mexicali, B.C.

Continuará…