Por: Hugo Morales Lozano

Una de las trabas que puede llegarse a enfrentar una marca es que puede tener el mejor modelo de negocios, la mejor investigación de mercado, la mejor oferta para su entorno, es más la mejor inversión para operar… y aún así fracasar a causa de su diseño gráfico.

Para entender el contexto, el diseño gráfico no sólo es usar un color o una figura por el simple hecho de ser “bellos”, es una disciplina que se empeña en proyectar mensajes específicos a través de imágenes y textos con un propósito, en los negocios se utiliza comúnmente para darse a conocer o mantener el contacto con la clientela, y un cambio en la misma puede beneficiar o perjudicar.

Hace seis ediciones atrás, mencioné el ejemplo de qué pasaría si Coca-Cola un día decidiera cambiar su identidad corporativa, si en vez de que sus productos fueran de color rojo y tuvieran su logotipo icónico, cambiara por un fondo blanco y una tipografía básica como Arial, probablemente la gente dejaría de comprarla y su branding enfocado a la felicidad desaparecería… he aquí un claro ejemplo de lo que puede hacer un diseño bien o mal hecho.

Hoy en día, existen varios medios para que un negocio pueda obtener su propia identidad, lamentablemente, muchas veces la gente especializada en diseño gráfico llega a ser excluida debido al tema de la oferta económica, entregando su confianza a páginas o aplicaciones que no garantizan un buen trabajo, por la falta del toque humano o un estudio previo, y es aquí donde concuerdo con la famosa frase del Dr. Ralph Speth: “si crees que el buen diseño es caro, deberías ver el precio del mal diseño”.

Si miramos a las marcas internacionales, nos daremos cuenta que siempre respetan sus colores corporativos y tipos de letra, y si hubiera algún cambio, lo dan a conocer previamente como un cambio de imagen, y en ambos casos no tienen por qué ser una exclusión para las empresas mexicanas, el diseño también es parte de la comunicación, podrás ser un negocio bien posicionado, pero nuestra mente puede llegar a ser tan meticulosa que al mínimo cambio de algo, el proceso de compra-venta puede verse afectada.

Si creías que los colores no tienen alguna importancia, te invito a imaginar a Pepsi de color verde… ¿Extraño, no? Cada marca tiene sus colores establecidos por una razón, para diferenciarse de su competencia y/o por su enfoque de ventas, Coca-Cola no usa el rojo por ser llamativo, sino porque ese color incita al amor y a la felicidad, en cuanto a Pepsi; el azul va ligado a integridad, y el blanco a simplicidad.

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