Derivado del incremento en los servicios fúnebres que ha desencadenado la pandemia de COVID-19, las empresas del ramo en la entidad han tenido que acatar de manera plena las disposiciones emitidas por las autoridades del sector salud, para evitar mayores riesgos a la hora de tratar un cuerpo.
José Luis Juárez Tristán, gerente de la funeraria “Héroe de Nacozari”, reconoció que la capacitación recibida de Regulación Sanitaria del ISSEA, así como la implementación de protocolos internos, ha permitido trabajar sin mayores problemas durante esta contingencia.
Reconoció que si bien la pandemia no ha significado una saturación en los servicios que ofrecen, sí han existido días consecutivos donde son requeridos para recoger cuerpos de víctimas del COVID, ya sea en hospitales públicos o clínicas particulares. Una vez que salen a realizar algún servicio, los trabajadores deben equiparse con overol, guantes de látex, cubrebocas, goggles y calzado especial, además de sanitizar la carroza y las instalaciones de la funeraria.
A la hora de recoger el cuerpo, éste es entregado en una bolsa especial, a la cual le es colocada una segunda, con la intención de que los trabajadores no corran riesgos de contagio. Así, el cadáver sellado en todo momento es trasladado en carroza y llevado hasta la funeraria, donde únicamente llega para ser subido a una camilla y realizar la cremación o en su defecto colocarlo directamente en el ataúd. Es decir, el cuerpo por ninguna causa puede ser embalsamado, vestido ni mucho menos arreglado estéticamente. Los servicios fúnebres se brindan durante cuatro horas, con el ingreso reducido únicamente de familiares cercanos. “Hay quienes se enojan porque no pueden ver por última vez a sus familiares, pero no podemos hacer nada, son las disposiciones que se tienen que respetar”, indicó.
La pandemia ha ocasionado que las funerarias tengan que ajustar sus precios, ante la necesidad de adquirir insumos desechables de protección, que son solventados por los familiares del difunto. Actualmente, los costos de los servicios funerarios oscilan entre 12 mil 500 y hasta los 40 mil pesos, dependiendo de la calidad del ataúd, mientras que para el servicio de cremación va desde los 9 mil pesos, más el costo de la urna. (Rubén Torres Cruz/Heraldo Digital)