Ricardo Vargas

Desde hace aproximadamente tres años, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se ha vuelto un tema muy sonado en la agenda política de nuestro país y nuestros vecinos del norte. A raíz de la campaña presidencial de Donald Trump, se inició un proceso de renegociación del acuerdo comercial entre los gobiernos de México, EEUU y Canadá, en donde se buscaba por una parte renegociar ciertos temas en los que había inconformidades de alguno de los tres países, pero que por otra parte buscaba también una actualización natural y necesaria a cuestiones comerciales y tecnológicas que no se habían contemplado cuando el acuerdo entró en vigor, en 1994.
El discurso político de Trump se enfocó en satanizar el Tratado, y en asegurar que Estados Unidos había sido el gran perdedor en los casi 25 años de vigencia del acuerdo, recibiendo a cambio una respuesta muy positiva para su gobierno. México en respuesta buscó defender siempre el acuerdo, y así debía hacerlo. La teoría del comercio internacional sugiere que los intercambios comerciales deben darse en economías que tengan diferentes ventajas comparativas; en este caso México resulta ser un país con una fuerte ventaja comparativa en mano de obra, y Estados Unidos mantiene una ventaja comparativa en capital. Esto quiere decir que teóricamente nuestro país tendría un mayor beneficio si se especializa en producir bienes y servicios que sean intensivos en el uso mano de obra, y Estados Unidos se beneficiaría más si se especializa en producir bienes y servicios que sean intensivos en el uso del capital. En la práctica, desde que entró en vigor este tratado esto es lo que hemos visto en nuestro país; México se ha convertido en un país manufacturero por excelencia, que al día de hoy no es solamente atractivo por su mano de obra barata sino por la calidad de la misma.
México renegoció entonces el tratado, en un proceso intenso de reuniones y debates entre representantes de los tres países, pero finalmente de la mano del excelente equipo negociador del entonces presidente Enrique Peña Nieto y con la incorporación de algunos miembros del gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador, el pasado 30 de noviembre en la cumbre del G-20 en Argentina, los presidentes de los tres países firmaron lo que parecía ser el nuevo acuerdo comercial. Al menos así se anunció. Sin embargo, no era más que un detalle para nuestro entonces presidente Enrique, dado que durante su administración se había negociado prácticamente la totalidad del acuerdo comercial, el cual seguía estando pendiente a la aprobación dentro de los congresos de los tres países para que finalmente pudiera entrar en vigor.
Esto vuelve a ser noticia pues el día de ayer se aprobó en comisiones del Senado de nuestro país este acuerdo, que ahora pasaría a ser votado en el pleno durante la sesión del próximo miércoles, donde no debería de tener problema alguno para ser aprobado. Con esto se da un avance importante para que finalmente el nuevo “T-MEC” pueda entrar en vigor y sustituir al famoso “TLCAN” que ha estado vigente de manera ininterrumpida desde su promulgación en 1994. Será sin duda un gran acierto para el nuevo gobierno federal el que se apruebe este nuevo Tratado. Curioso que un gobierno que se dice de izquierda defienda y fomente una política de comercio exterior que se etiqueta de derecha, pero un gran acierto sin duda alguna.
Para llevar… Cada vez es más frecuente ver en los diferentes medios de comunicación noticias relacionadas a los mercados financieros nacionales e internacionales, y los temas financieros han adquirido tal relevancia que se vuelven ahora una lectura obligada para la sociedad en general. Precisamente en relación a esto, durante los últimos días se habló mucho de un fuerte avance del peso mexicano contra el dólar estadounidense, y se llegó a decir incluso que nuestra moneda había tenido su mejor semana desde las elecciones presidenciales del año pasado. El tipo de cambio USD/MXN cerró la tarde del día de ayer alrededor de los 19.20 pesos por dólar, registrando una caída cercana al 2.4% respecto al viernes pasado, cuando Trump anunció que suspendería la imposición de aranceles a los productos importados desde México. Sin embargo, es necesario mencionar que el día que Trump anunció la posibilidad de imponer estos aranceles, el tipo de cambio registró un incremento semanal de más del 3.5%. Es decir, sí es cierto que el peso tuvo un muy buen desempeño esta semana y recuperó importante terreno frente al dólar, pero también es cierto que hace un par de semanas nuestra moneda sufrió una fuerte caída frente a la moneda estadounidense. El tipo de cambio regresó prácticamente a los niveles previos a la amenaza de aranceles por parte del presidente estadounidense.