Dr. Luis Muñoz Fernández

Cuando durante la gestión del Dr. Gerónimo Aguayo Leytte como director general del Hospital Miguel Hidalgo se concibió primero y se inició después el proyecto del nuevo hospital, se elevaron de inmediato las voces de quienes se opusieron a que este proyecto se convirtiese en realidad.
Voces dentro de la comunidad médica y fuera de ella expresaron su desacuerdo en los medios de comunicación a lo largo de todos aquellos años en los que el proyecto fue primeramente suspendido y luego se intentó modificarlo mediante diversas ocurrencias y argumentos falaces para reducirlo a un hospital público de menores proporciones y, sobre todo, de menores alcances.
Todo tipo de personajes, desde médicos hasta líderes de cámaras empresariales, esgrimieron públicamente los motivos de su oposición. Algunos declararon que su construcción era un derroche innecesario. “¡Hasta se pretenden revestir sus paredes y suelos con lujosos mármoles!”, exclamaron escandalizados. No faltó el que afirmó que dotarlo de un helipuerto para recibir y trasladar por vía aérea pacientes graves sería un despropósito. Otros señalaron amenazadores que el terreno donde se planeaba la construcción estaba irremediablemente contaminado, poniendo en riesgo la salud de los futuros pacientes. Y así por el estilo. Argumentos que iban desde lo ridículo a lo mal intencionado, todos completamente falsos.
¿Por qué se reaccionó de aquella manera? No nos debe de extrañar. Muchos de los más
Importantes hospitales públicos de este país, hoy Institutos Nacionales de Salud, enfrentaron en su momento intrigas y críticas semejantes. En nuestro caso, podríamos decir que se aliaron tres viejas enemigas del género humano: la ignorancia, la mezquindad y la codicia. Ignorancia de las tendencias actuales sobre la construcción de los hospitales en el mundo. Mezquindad al conformarse con lo que siempre se ha tenido, aunque ya no sirva a los propósitos y las necesidades de los nuevos tiempos. Y codicia cuando, por una visión miope e interesada de la realidad, se piensa que un buen hospital público es una competencia desleal para los hospitales privados. Las tres unidas, como las tres Erinias o Furias de la mitología grecolatina, se confabularon para impedir o al menos postergar la construcción del Nuevo Hospital Hidalgo. Por fortuna, no lo consiguieron.
Hoy, frente a la pandemia de Covid-19 que empezamos a enfrentar y que seguramente se recrudecerá durante las siguientes semanas, el contar con las instalaciones modernas, amplias, bien iluminadas y ventiladas del Nuevo Hospital Hidalgo es un gran logro para Aguascalientes y una enorme responsabilidad para quienes trabajamos en él.
No sabemos si nuestro hospital será suficiente para atender cabalmente todos los casos graves que se puedan presentar, pero día a día nos estamos preparando para ello. No abrigamos falsos optimismos, pues la pandemia ha doblegado a sistemas de salud de países más desarrollados que el nuestro, pero los aguascalentenses pueden estar seguros de que haremos todo lo que esté en nuestras manos para que reciban la atención que requieran en una situación de emergencia sanitaria como esta. Nadie puede anticipar suficientemente una amenaza de estas proporciones, pero podemos aprender de quienes ya la están padeciendo.
Cuando pasamos por la Avenida Gómez Morín y contemplamos su imponente fachada, cuando entramos en su estacionamiento y cuando caminamos por sus amplios y luminosos espacios para llegar a nuestro lugar de trabajo, los médicos del Nuevo Hospital Hidalgo sentimos un genuino orgullo institucional. Orgullo mayor para quienes siempre creímos en este proyecto y que, en la medida de nuestras posibilidades, muchas veces modestas, contribuimos a que hoy sea una realidad al servicio de nuestra población, sin discriminación de ningún tipo: morenos y güeros, ricos y pobres, hombres y mujeres, ancianos y niños, nos tienen a su disposición para servirles.
Estamos viviendo un tiempo singular que seguramente va a cimbrar las bases de nuestra sociedad. Como dice el título: el tiempo siempre pone todo en su lugar.