Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

El guion de la vertiginosa recuperación del poder en Afganistán por parte de los talibanes se gestó mucho antes de la toma de Kabul el pasado 15 de agosto… (bbc.com).

Comentario:

El entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, y Abdul Ghani Baradar, presunto líder de los talibanes, se reunieron en septiembre de 2020 en Doha. Ahí establecieron negociaciones que prácticamente resultaron unilaterales. Estados Unidos se retiraría de Afganistán y la única promesa de los talibanes fue no servir de base a movimientos terroristas. Nada sobre democracia, respeto al gobierno, respeto a las mujeres, nada. No es de sorprender entonces que el Talibán haya recobrado el poder en Afganistán en menos de una semana del retiro de tropas americanas.

Que los Estados Unidos, durante su estancia en ese país, hayan ayudado a conformar un gobierno… tiempo perdido.

Que los Estados Unidos hayan armado y capacitado a incontables miembros de la guardia del país… equipo perdido.

Que los Estados Unidos hayan establecido bases militares y buscado apoyar la economía local… dinero perdido.

Un calificativo común: ¡perdido!

En cuanto el Talibán avanzó y comenzó a tomar pueblos y ciudades, la guardia afgana simplemente se fue rindiendo y entregando las armas. El golpe final fue cuando el presidente en funciones sólo mencionó que iba a una reunión (el clásico: “voy por unos cigarros y regreso”) y abandonó el país. Lo cual hace meditar en las declaraciones de Biden al defender la salida de Afganistán: “Los estadounidenses no deben morir en una guerra que los afganos no están dispuestos a luchar por sí mismos”. Pero ¿podían los afganos enfrentar al Talibán?

Recordemos que el Talibán, en poder en Afganistán cuando el famoso atentado a las torres gemelas de Nueva York, fue desplazado con la llegada de tropas americanas, mas nunca derrotado totalmente. Y es que el Talibán nunca estuvo encerrado en una ciudad defendiéndose. Estuvo disperso en multitud de aldeas y pueblos ubicados en zonas áridas y montañosas desplazándose por toda la geografía del país. Y sobrevivieron los veinte años de ocupación americana, incluso haciéndose fuertes. Al negociar con los talibanes en Doha, Estados Unidos sabía que recuperarían el poder e incluso estimaron que tardarían de uno a tres meses. Aun así, Biden retiró las tropas.

¿Es tan malo el Talibán? Obviamente los afganos que cooperaron con los americanos se sienten amenazados. Los civiles sienten incertidumbre. Las mujeres, mal tratadas en la ley musulmana estricta que rige a los talibanes, están con justificado temor. ¿Las burkas, o vestidos que cubren incluso el rostro, estarán de regreso? ¿La no educación de las niñas mayores de doce años estará de vuelta? ¿La prohibición de viajar sin tutor varón se reinstaurará? Por el bien de las mujeres afganas, ojalá el Talibán se abra al mundo moderno.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com.