Pedro Manuel Rodrigo Cruz
Facultad de Ingeniería
Universidad Panamericana (Campus Aguascalientes)

En los últimos años, algunas entidades han intentado estigmatizar a las energías renovables en general, y a la energía solar en particular, con críticas a su incapacidad para reducir el precio de la electricidad, o a que fomentan supuestamente el enriquecimiento de las grandes empresas, que son las que (otra vez supuestamente) tienen la capacidad financiera para instalar y dejar así de pagar a la CFE, empresa pública de todos los mexicanos. Estas críticas son tergiversaciones de la realidad. Si los precios de la electricidad no cesan de subir, a pesar del esfuerzo en instalación de renovables de la última década, se debe más bien al aumento de la demanda y a una excesiva dependencia de los combustibles fósiles, que cada vez son más escasos y caros. Por otro lado, de entre las renovables, la más popular de ellas, la energía solar fotovoltaica, no es sólo patrimonio de los grandes empresarios. Del 2015 al 2020, los precios de los paneles fotovoltaicos bajaron un 67% según datos del National Renewable Energy Laboratory (NREL) de Estados Unidos. Si en la actualidad la familia media mexicana no instala paneles en la azotea de su casa es debido a la subvención de la electricidad para los pequeños consumidores, que hace que no perciban el costo real del kWh eléctrico.
Contrariamente a estas críticas, la energía solar es un medio efectivo para incrementar la capacidad de generación en México, lo cual resulta imprescindible para garantizar el abastecimiento de la red eléctrica. Y, por supuesto, todos estos MWh solares son verdes y representan un gran alivio para la quema de combustibles fósiles, preservando la calidad ambiental de la atmósfera.
El país dispone de un súper-potencial solar. En Aguascalientes, hay disponibles 5.15 kWh solares al día por kW fotovoltaico instalado. En Berlín (Alemania), hay aproximadamente 3, un 42% menos. Esto significa que una instalación fotovoltaica, que podríamos suponer que tiene un costo similar en ambas localidades, produce un 42% más de energía en Aguascalientes, por lo que es mucho más rentable. Sin embargo, Alemania es líder en capacidad instalada, con el 8% de la capacidad fotovoltaica mundial, mientras que México está dando sus primeros pasos. Se puede calcular que, con menos del 10% de la superficie total del estado de Aguascalientes dedicado a una mega-instalación fotovoltaica, se podría abastecer el 100% de la demanda eléctrica nacional.
Este súper-potencial está lejos de ser explotado convenientemente, lo cual resulta una necesidad para el futuro bienestar de los mexicanos.

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