Pareciere una broma, pero lamentablemente ha resultado ser una realidad que a lo largo de la actual administración federal, nuestro Presidente parece invocar “otros datos”, cuando alguna estadística muestra una realidad desfavorable para el país. En un inicio resultaría interesante e inclusive aplaudible el hecho de que un Presidente defienda sus decisiones y/o logros; sin embargo, resulta peligroso que ante cualquier ataque, critica o evidencia de algunas acciones, el máximo representante del Ejecutivo Federal decida mantener una actitud tan cerrada a la crítica que, en mi opinión, se parece cada día más al hiperpresidencialismo mexicano.

En días pasados, el Fondo Monetario Internacional publicó su nuevo pronóstico trimestral, redujo de manera drástica la perspectiva de crecimiento de México de 1.6% a 0.9% para el año 2019. Lo anterior, evidenció la conducta alarmante de nuestros gobernantes ya que al ser consultado sobre ello, el Presidente decidió mencionar que no le tiene mucha confianza a ese tipo de organismos internacionales.

Considero que no confiar en el Fondo Monetario Internacional, es un síndrome peligroso ya que basta con recordar que el FMI cuenta con la afiliación de un número muy significativo de países y nació con el objetivo de restablecer el orden en las relaciones comerciales entre los países, luchar contra la pobreza y contribuyendo a un mayor crecimiento económico. Bastaría recordar que es un fondo, y como tal se nutre de las aportaciones de sus más de 180 miembros, cuyas contribuciones dependen en gran medida en el tamaño y peso de la economía de cada uno de los países en comparación con el total de la economía mundial.

En la actualidad, México es de los pocos países del mundo que todavía cuenta con una Línea de Crédito Flexible del FMI, de más de 70 mil millones de dólares que existe por si hubiera un movimiento cambiario brusco; sin embargo, el análisis del organismo menciona que la perspectiva de crecimiento se debe a la falta de consumo e inversión de la economía mexicana, pero específicamente a la pérdida de confianza por parte de inversionistas y de los propios mexicanos. Lo más peligroso es que el Presidente decide enfrentar al organismo y exigirle “una disculpa” a los mexicanos por los años de la crisis deudora, en la que menciona las recetas del Fondo eran ortodoxas y sólo buscaban privatizar y apertura, en lugar de traer condiciones de mejoría social.

Considero que eso de tener otros datos podría ser el acabose de un sexenio fallido que además se está convirtiendo en prácticamente una enfermedad que, sin duda alguna, también se asimila a un berrinche bajo el cual nuestro país podría tener resultados desastrosos a nivel internacional si no se cuidan las buenas relaciones con los organismos financieros internacionales.

Mientras el Ejecutivo se regocija con sus cifras ad hoc, lamento informarles YO TAMBIÉN TENGO OTROS DATOS: y la realidad del país poco a poco empieza a cambiar con un clima de inseguridad pública, inseguridad jurídica e inseguridad  financiera. Recordemos que, con independencia de las circunstancias, México había logrado tener una economía relativamente buena en términos macroeconómicos, prueba de ello es que llegamos a ser considerados como una de las economías en crecimiento más importantes del orbe.

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