David Reynoso Rivera Río

El Poder Legislativo Federal comienza a demostrar poco a poco que la mayoría apabullante del partido en el poder, actúa al son de las órdenes del Ejecutivo y de manera descarada ha evadido sus responsabilidades para otorgar facultades relativamente “extraordinarias” y permitir que el presidente realice ciertas designaciones. Lo anterior, tiene como base que hace unas horas, en el Senado de la República no existió mayoría calificada por segunda ocasión para elegir a los comisionados faltantes de la Junta de Gobierno de la Comisión Reguladora de Energía, por lo que será el presidente Andrés Manuel López Obrador quien los designe, según se establece en el artículo sexto de la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia Energética señala que de no elegirse en el Senado, el presidente de la República los designará.

Paradójicamente, en un ejercicio que aparentaba ser “valiente”, se rechazaron las ternas en una primera ocasión por parte del Senado de la República tras la presión mediática que se ejerció ante la ineptitud de las entrevistas en muchos de los perfiles que inclusive se hicieron virales a través de las redes sociales; sin embargo, a manera de burla se presentaron nuevas ternas en las que se continuó teniendo a los mismos perfiles, pero únicamente se les cambió de terna.

El resultado de hace unas horas, arrojó que la terna integrada por Jorge Amaya Mendívil, Luis Linares Zapata y Paola Elizabeth López Chávez, no logró la mayoría para Linares; de la terna compuesta por Norma Leticia Campos Aragón, Ángel Carrizales López y Alfonso López Alvarado, Campos no logró obtener la mayoría calificada; por su parte la terna integrada por José Alberto Celestinos Isaac, Mario José Silverio Galicia Yépez y Fernando Juárez Martínez, tampoco obtuvo un ganador y a Morales le faltaron unos pocos votos; finalmente de la terna compuesta por Guadalupe Escalante Benítez, Edmundo Sánchez Aguilar e Ignacio Vázquez Memije, Guadalupe Escalante tampoco obtuvo la mayoría necesaria.

Lo asombroso de todo esto, resulta ser que, al desechar las ternas propuestas, será el Ejecutivo Federal quien designe a los nuevos miembros; sin embargo, esto se hace para mitigar el evidente riesgo de impugnación que existe dentro del Senado. Dicho riesgo, estriba en que se descubrió la disparidad en la firma de algunos legisladores, específicamente de un miembro de la Junta de Coordinación Política.

Aunado a ello, las principales bancadas de oposición han declarado que acudirán a los medios de defensa jurisdiccionales, específicamente el juicio de amparo para el efecto de que se declare la improcedencia de la segunda ronda de ternas enviadas por el presidente y solicitan que dicho amparo sea atraído por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Pongo el tema sobre la mesa, a efecto de que pueda ser analizado en los próximos días a la luz de las decisiones que deberá tomar una Suprema Corte ante un Senado de la República y el mensaje que esto puede significar para el presidente en su afán de controlar el destino de las decisiones legislativas a la más vieja usanza del hiperpresidencialismo mexicano en la que se intenta borrar por completo la línea de la división de poderes y se aspira más a un sistema de dependencia y obediencia.

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