Víctor Hugo Granados Zapata

Hace 6 semanas miles de escuelas públicas y privadas reabrieron sus puertas a millones de alumnas y alumnos en todo el país, específicamente para el nivel de educación básica (preescolar, primaria y secundaria). El daño que ocasionó el modelo de educación a distancia ha sido enorme, desde el punto de vista del aprovechamiento escolar de las y los estudiantes hasta el impacto socioemocional que tuvo el distanciamiento social, englobando una serie de inquietudes dentro del sector educativo ¿bastará con regresar a las escuelas para mejorar la situación de las y los alumnos? ¿Cómo podríamos tratar el tema socioemocional en las aulas? ¿Se realizarán cambios a la política educativa para reducir la brecha? Con el paso de las semanas nos hemos percatado que la estrategia a nivel nacional ha sido pasiva y totalmente indiferente ante la gravedad de la crisis educativa que estamos viviendo ¿qué está sucediendo en materia educativa a nivel federal?

El pasado martes, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, informó a través de la conferencia mañanera del presidente, que aproximadamente 16.4 millones de estudiantes regresaron a las aulas durante este periodo (sin embargo, solamente en educación básica hay 25 millones de estudiantes), así como también regresaron 1.3 millones de docentes en todo el país (en el mismo sentido, en educación básica hay 1.2 millones); en pocas palabras, poco más del 46% de la matrícula escolar a nivel nacional regresó a las aulas (ya sea de forma presencial o semi presencial/híbrido), mientras que el resto continúa sus clases a través del programa de “aprende en casa”. Asimismo, Delfina Gómez aseguró que hubo un regreso ordenado, sin rebrotes en las aulas y mencionó a Aguascalientes como una de las entidades que mayor porcentaje de estudiantes tiene en la modalidad presencial en las escuelas en comparación a otras entidades ¿deberíamos alegrarnos por estos resultados?

Sinceramente, tenemos un panorama bastante complejo, comenzando porque no se han publicado los resultados de las evaluaciones diagnósticas que la SEP, en colaboración con las secretarías/institutos, los cuales deberían ser la columna vertebral para delimitar la acción gubernamental en los tres niveles (federación, estados e incluso municipios, partiendo de que el derecho a la educación es materia concurrente). Ahora, al emitir el proyecto de presupuesto de egresos de la federación para el año 2022 hace poco más de un mes se establecieron las prioridades del Gobierno Federal para el próximo año, en el que dentro del ramo 11 hubo un ligero aumento, pero ningún cambio sustancial en cuanto a nuevas estrategias para enderezar el sistema educativo, por el contrario, se incrementó la inversión de programas como el de “becas para el bienestar” y “la escuela es nuestra”, dejando en el abandono la posibilidad de planear estrategias o políticas públicas con mayor efectividad y acorde a las necesidades del sector educativo actual.

Otra cosa que debemos tomar en consideración es la salida repentina del programa de “aprende en casa” de algunas televisoras públicas, en virtud de que no se renovaron los contratos correspondientes con dichos canales y, por consecuencia, las y los estudiantes de educación básica deberán visualizar dichos contenidos a través de youtube o el portal oficial del programa, pero bajaría significativamente su cobertura en todo México, lo anterior era la única excusa por la que se mantenía esta acción de gobierno ¿Qué deberán hacer las familias que aún no quieran llevar a sus hijas e hijos a la escuela? ¿Cuánto les costaría llevar a las y los estudiantes a los café -internet durante 6 o 7 horas, de lunes a viernes? O bien ¿deberán contratar planes de datos móviles para ver los programas desde casa en algún dispositivo? De esta forma, si las familias no pueden costear este nuevo gasto tendrán dos alternativas: llevar a sus hijas e hijos a las aulas todos los días o que abandonen sus estudios.

Lo anterior es el vivo reflejo de la indiferencia de la estrategia educativa de la SEP y del Gobierno Federal de la Cuarta Transformación, en el cual a través de un sistema de becas universal han decidido empeñar al sistema educativo con tal de aumentar la popularidad del partido en turno, dejando de lado temas vítales para la garantía del derecho a la educación en nuestro país, como lo es el planear un regreso escalonado con miras a diferentes escenarios y la planeación de buenas políticas públicas en la materia. Tuvieron mucho tiempo para prevenir este tipo de circunstancias, muchas voces de la sociedad civil y académica criticaron las acciones de la SEP y propusieron alternativas, pero ninguna fue tomada en cuenta. La propuesta de mejorar el entorno educativo sigue en pie, sin embargo, de continuar así lo único que tendremos es una promesa vacía que dejará daños enormes a millones de estudiantes en todo el país.

 

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