Ana Luz Solís
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 14-Jun .- Hace más de 10 años un hombre de origen chileno llegó a San Miguel de Allende para iniciar una nueva vida.
Se identificó como Ramón Aurelio Guerra Valencia, compró una casa y junto con su pareja a la que presentó como Patricia, comenzaron a involucrarse en la vida sanmiguelense y a convivir con empresarios, restauranteros, pintores, amantes del futbol, padres de familia y grupos que sanan el alma.
Quienes conocen a Ramón sabían que era de pocos amigos y que de sus negocios y trabajo no hablaba mucho. Era un buen vecino y un buen presidente de padres de familia en la escuela de su hija adolescente.
De un tiempo a la fecha se había vuelto más «espiritual», una forma de vida que aprendió de Patricia, su ex pareja y madre de sus 2 hijos, quien se volvió fiel seguidora de las enseñanzas y terapias de sanación y paz interna que promueve el francés René Mey.
Pero hace dos semanas todo cambió, y esa vida que ambos construyeron por más de una década en las tierras guanajuatenses desapareció cuando un boletín de la PGR informó de la detención «de un prófugo de Chile por el probable delito de atentado terrorista».
Se trataba de Ramón, quien en realidad es el chileno Raúl Escobar Poblete, «Comandante Emilio», a quien señalan como jefe de la guerrilla chilena y uno de los actores principales de la muerte del Senador Jaime Guzmán, líder de la Unión Demócrata Independiente (UDI), asesinado el 1 de abril de 1991.
Hoy Ramón está preso en una celda del Cereso Mil de Guanajuato, acusado de secuestro y con una solicitud de extradición a su país; su pareja, Patricia, es en realidad es Marcela Mardones, también ex integrante de la guerrilla chilena.

El día que cambió su vida
El pasado 30 de mayo, un hombre de gorra y lentes le pidió a un taxista llevar un paquete al restaurante Nirvana, un lugar exclusivo que se encuentra cerca de la comunidad de Atotonilco, a unos 20 minutos de la zona urbana. Por el viaje le pagaron 500 pesos.
Tanto la entrega como el pago excesivo levantaron la sospecha del taxista que en su camino observó que una camioneta Tacoma color blanco lo seguía. Llamó a Emergencias y acordaron verse en la gasolinera de la Calzada La Estación para investigar.
Cuando los elementos de la Policía Municipal llegaron, observaron que la camioneta salió del lugar y lo siguieron. Al darle alcance le pidieron al conductor que les permitiera realizar una revisión y verificar los datos de su vehículo.
Mientras tanto en la gasolinera, el taxista entregaba el paquete y el dinero que el hombre de la gorra le había proporcionado. Dentro estaba un dedo y 3 cartas, 1 escrita en francés, 2 en inglés y una fotografía, todas dirigidas al esposo de Nancy, una mujer franco-estadounidense que había sido secuestrada el 27 de marzo en la colonia Guadalupe de San Miguel de Allende.
Ese mismo día quedó detenido Escobar Poblete, acusado de ser cómplice del secuestro de la mujer que al día siguiente fue liberada.
Al conocer la detención, Marcela dejó México. Pasó por Guatemala, Colombia, Uruguay y Argentina. El 10 de junio llegó a Chile, donde se entregó a las autoridades.
En una semana la vida que construyeron por más de una década se hizo trizas.