Los precios de bienes y servicios se mantienen controlados, pero en el caso de alimentos como frutas y verduras, continúan afectando considerablemente a la población con menos recursos, según Guadalupe Romo Calvillo, catedrática de la Universidad Panamericana.

A pesar de la reducción de la inflación, que se ubicó en 4.6% en diciembre, los productos básicos como alimentos y educación han visto un aumento en sus precios.

Romo Calvillo destacó que estos incrementos impactan a una amplia parte de la ciudadanía, considerando que un 60% de ella gana como máximo dos salarios mínimos, lo que resulta en un contraste entre altos gastos e ingresos limitados.

Esta situación provoca que muchas personas no sientan el alivio de la disminución de la inflación, especialmente al comprar productos esenciales.

La profesora señaló que, aunque ha habido aumentos en el salario mínimo durante la actual administración federal, todavía no son suficientes para muchos.

Resaltó que el objetivo de inflación del 3% establecido por el Banco de México aún no se ha logrado, sugiriendo la necesidad de más estímulos para incrementar los salarios.

Romo Calvillo también indicó que la situación es más crítica para quienes ganan uno o dos salarios mínimos, con el 66% de estas familias en empleos informales sin prestaciones.
Sólo un tercio de los trabajadores que perciben hasta dos salarios mínimos se encuentra en el sector formal, agravando la falta de acceso a servicios de salud y otras prestaciones esenciales, lo que les obliga a incurrir en gastos adicionales.