POR: OCTAVIO DÍAZ G.L.

@octaviodiazg

Revisando las noticias de estas últimas semanas me llama la atención el espacio dedicado a las reformas legislativas en materia de telecomunicaciones y radiodifusión. Confieso que no he leído estas reformas. El otro día por curiosidad quise leer el documento enviado a la Cámara de Diputados por los senadores y este constaba, si mal no recuerdo, de más de 600 páginas por lo que decidí dejar tan importante acto cívico para mejor ocasión. Afortunadamente nuestros diputados, que para eso los elegimos y pagamos, pudieron estudiar, analizar, debatir y discutir tan amplio documento en tres días. Prueba de lo concienzudo que fue el análisis y el debate fue que en una sesión que duró 20 horas se hicieron 549 reservas a artículos en particular y después de una intensa discusión no se le cambió ni una coma a la propuesta de los senadores que se quedó tal cual la enviaron. Una cómoda mayoría la aprobó sin aceptar un solo cambio.

Pero no todo se aprueba en tres días. Estas reformas se dan un año después de las reformas constitucionales en la materia. Desde que arrancó su Administración, el presidente Peña, con la ayuda de los partidos políticos más importantes, ha impulsado reformas que le hacían falta a México. Sin embargo, una de las más importantes, que es la creación de la Comisión Anticorrupción, sigue pendiente. Era la que más urgía porque el programa del presidente Peña requiere una fuerte vigilancia en materia de combate a la corrupción. Por ejemplo, la reforma energética que permitirá que empresas privadas entren a negocios que antes monopolizaban PEMEX y CFE, requiere una instancia fiscalizadora que vigile cómo se va a llevar a cabo ese proceso y evitar que se asignen concesiones mediante favoritismos. También los grandes proyectos de infraestructura que se están realizando, los cuales siempre son proclives a corrupción, les urge una instancia anticorrupción fuerte.

El resto de las reformas van avanzando lentamente. En estas páginas escribía yo hace año y medio que dichas reformas quizá empezarán a dar fruto en 2015 y parece que no andaba tan errado. Se tomó año y medio concretar las reformas en materia de telecomunicaciones y de esto a que empiecen a tener algún efecto en la economía pasarán todavía meses. Por lo pronto nos anuncian que gracias a estas reformas a partir de enero de 2015 ya no se pagará por larga distancia en telefonía. En materia de radiodifusión no me queda claro cuál fue el beneficio inmediato para las audiencias de esos servicios. Parece que la televisión de paga seguirá siendo muy cara y con muy poca competencia y la televisión abierta quizá ofrezca nuevas opciones al abrirse otras cadenas de televisión, aunque no se sabe cuándo.

Es interesante ver que en lo que respecta a la reforma a las telecomunicaciones y radiodifusión, dominaron la discusión aspectos muy técnicos tales como si se debía declarar la preponderancia de las empresas proveedoras por sector o por servicio, temas que quizá para la gran mayoría de los mexicanos sea como dilucidar cuál es el sexo de los ángeles. Pero debió ser importante porque algunos senadores acusaron a quienes votaron a favor de que la preponderancia se determinara por sector, prácticamente de traición a la patria y de entregarla a los oscuros intereses de los empresarios que siempre han dominado la industria de televisión y radiodifusión

Esta reforma que algunos suponían iba a acotar a las grandes empresas como América Móvil del Ing. Slim, Televisa del Sr. Azcárraga y TV Azteca del Sr. Salinas, por lo pronto no parece haber hecho mella en ninguna de ellas. Todo lo contrario. El Ing. Slim que se supone fue el gran perdedor de la reforma, reaccionó de inmediato. Las acciones de América Móvil aumentaron un 9.3% en un par de días al anunciar esta empresa que vendería algunos activos para dejar de ser preponderante y poder entrar a otros negocios como el de televisión. Este anuncio y la respectiva subida de precio de las acciones de la empresa le representaron un beneficio de 5,200 millones de dólares al Ing. Slim y su familia. En cuanto a Televisa queda claro que les fue favorable la reforma si observamos cómo la defendieron en sus noticieros.

Pero esto es de esperarse. Estas empresas son manejadas por personas muy inteligentes, habilísimas para los negocios, y sus intereses saldrán bien protegidos aun cuando tengan más competencia y menos clientes. Algunos analistas decían que las acciones de América Móvil subieron extraordinariamente porque se piensan deshacer de los activos menos rentables. Por ejemplo, si el 30% de sus clientes les generan el 70% de las ganancias pondrán a la venta el 70% menos atractivo, seguirá siendo un gran negocio y podrán entrar a ofrecer televisión sin problema. Seguramente tendremos a estos grandes empresarios mexicanos y sus herederos dominando el panorama nacional por décadas por venir. Quien haya pensado otra cosa pecará de inocencia.

¿Todo esto beneficiará a los consumidores? Pues eso está por verse. Por lo pronto ya no se pagará larga distancia en telefonía. El detalle está en que este servicio se encuentra en vías de extinción desplazado por servicios por internet como Skype, Line, FaceTime y otros que permiten hablar a cualquier parte del mundo sin pagar larga distancia. ¿Será la reforma gatopardismo de la más pura cepa? Esperemos que no y que sí haya algún beneficio para el consumidor.

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