Rubén Torres Cruz

Jeanette Zacarías, joven aguascalentense que perdiera la vida tras no poder recuperarse de las lesiones sufridas arriba del ring, en el combate registrado el pasado fin de semana en Montreal, Canadá, partió de este mundo dejando un hueco irremplazable para vecinos, amigos y por supuesto para su familia. Siendo la hija mayor, su padre la impulsó desde temprana edad para que tomara gusto por el boxeo, principalmente para adoptarlo como medio de protección personal.

Sin embargo, conforme fue creciendo, su padre y varios instructores comenzaron a darse cuenta de las habilidades con las que contaba Jeanette, lo que incluso en determinado momento la orilló a tomar la decisión de dejar sus estudios para enfocarse de lleno al boxeo. Apenas el pasado mes de junio, la joven había alcanzando la mayoría de edad, lo que le permitió viajar a Montreal, Canadá, sin embargo, nadie imaginó el fatal desenlace.

Jeanette en sus tiempos libres era ayudante de carnicería, lo cual también disfrutaba, a decir de su mamá la señora Irene Zapata Silva, quien describió a su hija como una muchacha alegre, dedicada al deporte y obediente. En entrevista con El Heraldo, reconoció que desde días antes de que su hija emprendiera el viaje a Canadá, junto con su esposo le pidieron a Jeanette no realizar el viaje, presintiendo como progenitora que algo malo podría suceder.

Agregó que a pesar de lo anterior, la joven estaba feliz de lograr otra meta más en su trayectoria deportiva, por lo que prometió cuidarse y regresar con el triunfo, situación que lamentablemente no sucedió. La señora Irene, detalla que desde que se enteraron de la postración de su hija, su esposo inició con el trámite de los requerimientos para acompañarla en el hospital, situación que ya no fue posible al anunciarse su fallecimiento.

Con el dolor de haber perdido a su hija, agradece, dijo, de corazón las muestras de apoyo recibido en estos días de inmenso dolor, estando en la espera de que el cuerpo pronto llegue tras concluir los estudios correspondientes que determinen las causas de la muerte y con ello lograr la liberación del acta de defunción.

Así lo dijo:

“Muchas veces le dije que dejara eso, pero era lo que le gustaba. Le dije que no se fuera, yo tenía miedo, presentía algo malo la verdad, antes del viaje le di su bendición y me dijo que estaría bien, que estaba concentrada. El día de la pelea hablé con ella, esa fue la última vez”, concluyó. Irene Zapata Silva, mamá de Jeanette.