Rebeca Pérez Vega
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.-Que el Estado regule a las redes sociales puede ser muy riesgoso y poco práctico. Nadie está obligado a bajar una aplicación en su celular ni utilizar cualquiera de las redes sociales de moda.
Independientemente, estas plataformas tienen millones de seguidores y distintos personajes, sobre todo políticos, empiezan a comparar estos espacios digitales con la plaza pública, advierte el Comisionado del Instituto de Transparencia e Información Pública (ITEI), Salvador Romero.
Sin embargo cada empresa es libre de publicar lo que mejor le convenga, afirma Romero y ejemplifica: es como si un diario no quisiera publicar la columna de opinión de alguien y se le acusa de censura.
“Si esa persona no está de acuerdo en que el medio le publique, pues que forme su propio periódico, y ahí que diga lo que quiera; la libertad de expresión más bien es un derecho pasivo del Estado, esto quiere decir que el Estado tiene la obligación de garantizar que todos tengan la misma oportunidad de discutir y dar a conocer sus ideas a través de los medios que le sean posibles.
“No significa que activamente el Estado deba garantizarle a todos exactamente la publicidad de sus ideas en todos los medios que se le antojen, privados o públicos”, reflexiona Romero.
En ese contexto, debe haber respeto por las condiciones de uso que estipule cada red social, explica el autor de la publicación Redes Sociales Digitales: Su Relación con el Derecho a la Información, la Libertad de Expresión y la Privacidad.
No debe existir una sobre regulación estatal de estas plataformas, porque sería muy peligroso y afectaría la libertad de internet, añade el también abogado.
Advierte que si existiera una sobre regulación del Estado, se podría acotar lo que la gente puede publicar o no en torno a cualquier tema y eso es todavía más peligroso para un Estado democrático.
“Ahora se permite que las plataformas decidan qué sí y qué no, eso me parece mejor que sobre regular, ese es un camino muy espinoso, muchas voces piden que se regule, pero ¿qué se va a regular? hay que tener mucho cuidado.
“Puede ser que un país permita todo y otro nada, creo que debería ser una regulación en la que estén de acuerdo por lo menos en bloques de países grandes para que sea viable, pero en el estricto punto de libertades, yo creo que es importante que se respete la libertad de las plataformas en definir sus políticas, que sean los usuarios los que seamos los que castiguemos o premiemos en un momento dado”, reflexiona Romero.